Nadie en la vida nace sabiendo hacer de todo, más bien al contrario, con el paso de los años cogemos la experiencia y los conocimientos para avanzar. En el mundo empresarial también. Cuando nos disponemos a montar nuestra startup debemos tener claras ciertas cuestiones para que las primeras zancadillas no derriben nuestro proyecto. Hay que recordar que una startup es un pequeña o mediana empresa,  delimitada en el tiempo, y que suele estar relacionada con el mundo tecnológico. Parte de una idea de negocio innovadora y con el conocimiento de uno o varios socios para tratar de hacer de una idea un negocio.

Vamos a enumerar algunos de los errores a evitar más comunes en principiantes de startup.

  • Intentar hacerlo tú todo. El primero de los errores es pensar que tú, emprendedor, lo puedes hacer todo con el fin de ahorrar o por ser demasiado individualista. Lo cierto es que nadie puede encargarse de la gestión, creación de la web, desarrollo del producto y cuestiones comerciales. Al final el que mucho abarca, poco aprieta. Aprende a buscar ayuda y por menos de lo que imaginas podrán llevarte las cuestiones administrativas o la página web.
  • Exceso de confianza. Si realizas esta aventura en solitario y te pegas un castañazo deber poder lamerte las ideas y nunca está de más que tengas un plan B, pero el gran problema es cuando una startup cuenta con dos o más socios. Lo ideal es que todos aporten el mismo capital y sus funciones estén delimitadas en los estatutos para si la cosa va mal o los roces acaban en desavenencias no perjudicar a la propia empresa y a ti mismo. Lo mejor es tenerlo todo claro. También en la relación con tus clientes para que luego no haya malos entendidos a la hora de gestionar tu producto, el pago, etc…

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  • No atreverse a decir no. Decía un importante periodista en este país que una de las claves del éxito era saber decir no. Parece fácil, pero no lo es. Decir no cuando quieren cambiar tu proyecto, cuando quieren pagarte más tarde o menos o no pagarte para probar tu producto es clave para valorarte y para no depreciar tu mismo tu trabajo.
  • No saber rodearte. El fin de montar una empresa no puede ser estar rodeado de tus amigos. Debes contratar a personas eficientes y eficaces, capaces de trabajar en cada área de tu proyecto y si son mejores que tú, mejor, tu starup saldrá ganando. Deben tener actitud y aptitud. Tu empresa no puede ser una ONG deben estar personas válidas.
  • No escuchar a los clientes. Una cosa es que tú tengas claro cuál es tu producto y otra que no sepas responder a las necesidades de tus clientes. Escucha y acepta, incluso, las críticas. Harán crecer tu negocio. Rediseñar no es fracasar, es avanzar y perfeccionar.
  • No saber posicionarse. Debes tener en cuenta, y sino pedir ayuda de un SEO, que aparecer en los buscadores en las primeras posiciones en fundamental para que tus futuros clientes te encuentren.
  • No ser original, ni tener una idea clara de negocio. Es fácil caer en la tentación de imitar a otras empresas o dejarte llevar por la corriente, pero lo mejor es que tengas claro cuál es tu proyecto y hacia donde lo quieres llevar.
  • No tomártelo demasiado en serio. Caer en la tentación de es mi negocio y hago lo que quiero es peligroso. Debes autoimponerte un horario, unos retos y unos objetivos para poder sacarlo adelante. Si no te lo tomas en serio, si no tienes disciplina de trabajo estás abocado al fracaso.
  • Falta de humildad. Pensar que tu producto es tan bueno que no tienes que promocionarlo en las redes sociales.
  • Liarte con el diseño y no pensar en el cliente. Al final la startup online dependerá de que los usuarios de internet visiten tu página y la vean atractiva y fácil de usar. Si es muy complicada o muy bonita, pero no es fácil de usar o directamente difícil de entender estamos perdiendo el tiempo.

Un artículo publicado en Gestión Pyme