A menudo nos sentimos frustrados porque sentimos que no hemos llegado donde se supone que deberíamos haber llegado en la vida. Y pese a que nos empeñamos en echar balones fuera y en culpabilizar a los demás de nuestro escaso olfato para el éxito, lo cierto es que si nuestros sueños continúan encharcados en el reino (inevitablemente pantanoso) de lo onírico, es gran parte por nuestra culpa.

Si hacemos caso de Inc., éstas son las razones (absolutamente brutales) por las que nuestros sueños están inexplicablemente hechos jirones (por nuestra propia culpa):

1. Tiene activado el piloto automático del miedo
El miedo está fuertemente enraizado en el ser humano, pero es el peor enemigo de los sueños.

2. No se decide a lanzarse
Le encanta escuchar consejos de los demás, pero no tiene la valentía de ponerlos en práctica porque el terror, el miedo a fracasar, le atenaza.

3. No tiene una dirección (meridianamente clara)
Sin marcarse antes unos objetivos, difícilmente llegará a ningún sitio. Para alcanzar el éxito, tiene antes que trazar un plan a fin de llegar sano y salvo a la meta.

4. No está midiendo sus progresos
Si no mide sus progresos (o su ausencia de progresos), ¿cómo va a mejorar? Si no se preocupa de mejorar, lamentablemente no va a crecer ni a expandirse.

5. Está rodeado de “idiotas”
Para triunfar debe apartar a los “idiotas” de su camino y cobijarse bajo la sombra de personas positivas e inspiradoras.

6. Los pensamientos negativos gobiernan su mente (y su vida)
“No soy suficientemente bueno”. Si tiene este pensamiento adosado como una lapa a su cabeza, su camino rumbo hacia al éxito está abocado a tomar la bifurcación del fracaso.

7. Le pierde el perfeccionismo
El afán (exagerado) por el perfeccionismo se traduce en procrastinación y la procrastinación termina destruyendo los sueños.

8. Razona de manera irrazonable
Las razones no son sino excusas (maquilladas), pero excusas al fin y al cabo. Y si razona demasiado los pasos que va a dar, es muy probable que nunca tenga el arrojo de dar tales pasos.

9. Se empeña en pedir permiso para todo (también para hacer lo que quiere)
Deje de esperar que los demás le den su bendición para dar el primer paso y láncese de una vez en persecución de sus sueños. No necesita el permiso de nadie para hacerlo.

10. Tiene atrofiados los músculos de la valentía y la creatividad
Si crea cosas a diario (sin que se interponga en su camino el miedo), será mucho más resistente al fracaso y el fracaso es la primera parada en el largo camino hacia el éxito.

Un artículo publicado en Marketing Directo