Lejos de ser un don con el que son bendecidos sólo unos pocos, la creatividad es un músculo con el que todos, absolutamente todos, venimos de serie. ¿El problema? Que si ese músculo no se ejercita, inevitablemente se atrofia.

Hay muchas maneras de ejercitar la creatividad, que lamentablemente se hace a menudo la remolona, pero estos métodos de brainstorming que propone a continuación Inc. son particularmente eficaces para poner a tono uno de los músculos más importantes del ser humano:

1. El método de J.K. Rowling. La autora de la célebre saga literaria protagonizada por Harry Potter pergeñó la idea que con el tiempo la convertiría en millonaria realizando anotaciones en servilletas de papel.

2. El método de escribir 10 ideas al día. No importa si tales ideas son buenas o malas. Lo fundamental es dejar vagar la mente y mantener así perfectamente engrasada la maquinaria creativa del cerebro.

3. El método de engendrar ideas malas a propósito. Cuando las musas de la inspiración se resisten a aparecer, a veces lo mejor es ir en dirección contraria para (intentar) salir a su encuentro.

4. El método de escribir ideas con la mano no dominante. Este ejercicio evita los rodeos a la hora de generar ideas, que son habitualmente más provocativas que las escritas con la mano dominante.

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5. El método de dibujar lo que queremos decir. Dibujar las ideas en lugar de escribirlas es un ejercicio magnífico para desbloquear los chakras creativos.

6. El método de alumbrar ideas en la cabeza y dejarlas “macerar” allí durante algún tiempo. De esta forma, al ejercitar la creatividad con el único apoyo de la memoria, lo insignificante, lo que no merece la pena, termina saliendo de la ecuación y al final queda únicamente lo importante.

7. El método de decir en voz alta las ideas que se nos ocurren al tiempo que las escribimos. Escuchar de viva voz las ideas que bullen en nuestra cabeza es una buena oportunidad para “sentirlas” y jugar y trabajar sobre ellas.

8. El método de salir a pasear con un bolígrafo en la mano (sin libreta). De este modo, nos vemos obligados a anotar lo que se nos ocurre en la mano y la brevedad a la que nos fuerza este exiguo soporte alienta la creatividad que habita en nuestras entrañas.

9. El método de la tormenta de ideas. A la creatividad le gusta tanto viajar sola como en compañía y este método propugna la inspiración grupal. Aunque puede acabar convirtiéndose en un diálogo de sordos, el método de la tormenta de ideas arroja, si se hace bien, muy buenos resultados.

10. El método de leer. Si está metido en un agujero creativo del que cree que no va salir, deje de preocuparse, coja un libro y simplemente lea. Le sorprenderán los resultados.

11. El método de llevar a cabo una desintoxicación tecnológica. Desconectar de vez en cuando de los gadgets tecnológicos, nos fuerza a aburrirnos y el aburrimiento hace muy buenas migas con la inspiración.

12. El método de hacer brainstorming con público delante. Coja a un buen amigo, a uno en el que de verdad confíe, y peléese delante de él con las ideas que vagan por su mente.

13. El método de utilizar las redes sociales para generar feedback. Si está metido en un pozo sin fondo de desesperación creativa, publique ideas en los social media y simplemente espere a ver lo que la gente responde.

14. El método de despertarse a horas intempestivas. Si se levanta habitualmente a las 7 de la mañana, pruebe algún día a salir de cama a las 5 o a las 4. Probablemente le costará horrores habituarse a este nuevo horario y precisamente por esta razón su creatividad estará más despierta.

15. El método de dar a las ideas un formato totalmente diferente. Si está trabajando, por ejemplo, en una campaña publicitaria, pruebe a dar un formato distinto a las ideas que tiene entre manos para transformarlas, por ejemplo, en una canción.

16. El método de escribir ideas en formato epistolar. Imagine que con las ideas que hay pululando en su cabeza tiene que escribir una carta dirigida a alguien concreto.

17. El método de ser constante. El verdadero secreto para dominar el arte del brainstorming es ser constante y ejercitar la creatividad todos los días.

Un artículo publicado en Marketing Directo