4 marcas que deben su éxito al fracaso

Nunca el camino hacia el éxito está exento de baches, tropiezos y caídas. Y si no, que se lo pregunten a algunos de los líderes empresariales y tecnológicos más destacados de la historia. Y no es que el fracaso sea plato de buen gusto para nadie, pero sí es necesario para aprender y mejorar.

Mientras la bonanza puede llevarnos al exceso de confianza y a la imposibilidad de hacer frente a los problemas, el fracaso nos ayuda a fortalecernos, a cambiar y a resistir ante las adversidades.

En un mundo que castiga a las personas estáticas, quizá una pequeña dosis de fracaso sea la mejor receta para el éxito. Al menos, así lo comprobaron estos 4 marcas que nos ofrece Fast Company y que antes de saborear las mieles del éxito también descendieron a los infiernos.

1. KFC – Coronel Sanders

Sanders es quizá el mejor ejemplo de reinvención. Aunque su popularidad y éxito se lo debe al todavía famoso pollo frito de su compañía Kentucky Fried Chicken, pasó por múltiples empleos antes de conseguir el éxito.

Fue ayudante de granja con tan solo 10 años para después dedicarse a pintar carruajes, ser chófer, vendedor, fabricante de lámparas e incluso abogado tras estudiar por correspondencia la carrera de Derecho.

No fue hasta 1930 cuando recibió una estación de servicio de una gasolinera en Kentucky otorgada por Shell, compañía a la que debía ofrecerle una parte de las ventas. Claro que, en medio de la Gran Depresión, la economía de Sanders no era muy boyante. Para remediarlo optó por diversificar el negocio introduciendo la venta de comida, entre la que se encontraba, cómo no, su pollo frito.

Pronto su receta se convirtió en el tema de conversación de la población que acudían a su restaurante para probar su manjar. El destino quiso que la fortuna de Sanders no durara mucho y un incendio hizo cenizas su imperio en ciernes.

Tuvo que esperar hasta 1952, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, para ver florecer de nuevo su negocio. Tras más de 1.000 intentos fallidos, Sanders logró vender su primera franquicia. Hoy KFC es la segunda cadena de comida rápida del mundo.

2. Apple – Steve Jobs

La historia de Jobs es conocida, pero vale la pena recordarla una vez más. El líder tecnológico vio cómo la empresa que él mismo había creado le expulsaba tras discrepancias con la mesa directiva.

Claro que la fuerza de Jobs residía en su única habilidad para adelantarse al futuro, para diseñar experiencias y para crear la tecnología que marca el camino de la industria. Sin su talento Apple comenzó a cojear y su situación económica llevó a la compañía a recurrir a Jobs para hacer resurgir un negocio que cambiaría el mundo.

3. Angry Birds – Rovio

Aunque a esta compañía no le hicieron falta tantos intentos como al Coronel Sanders para echar a volar a sus “Angry Birds”, también tienen una historia llena de dificultades en su camino hacia la cima.

La startup finlandesa comenzó su andadura en el año 2003 y sus comienzos fueron complicados. A lo largo de 6 años, la compañía lanzó 50 juegos diferentes pero ninguno de ellos logró conquistar al público.

Al borde de la banca rota y en el que era su intento 52, Angry Birds alzó sus alas en 2009 para no solo salvar a la empresa de su ahogada situación financiera, sino para convertirla en un verdadero imperio de los videojuegos.

4. Walt Disney

Si Walt Disney no hubiera fracasado en sus comienzos, la infancia de la mayoría de niños del mundo habría sido muy distinta.

Tras ser despedido de un periódico por no ser lo suficientemente creativo y entrar en bancarrota con su primer estudio de animación, Disney puso rumbo a Hollywood para continuar con su sueño y pronto alcanzó el reconocimiento mundial marcando un antes y un después en la industria del entretenimiento.

Vía: Marketing Directo

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