Aprender a planificar el futuro más inmediato de la vuelta a la oficina, confiar en los compañeros de trabajo y empleados, así como entender que, a veces, es inevitable que se no se cumplan con todos los ítems marcados o peticiones de última hora, son aspectos claves para mejorar la productividad personal en la empresa, después de un periodo vacacional.

La visión de regresar a la oficina después de las vacaciones y la realidad por lo general tienen muy poco en común. Mientras que muchos esperan volver llenos de energía renovada y la creatividad restaurada, mucho, al final, terminan en un estado de dispersión que puede durar horas o días, según el caso, derivando en un retraso en las tareas que se han ido acumulando en el periodo vacacional. Pero ¿cómo evitar la aglomeración postvacacional y aferrarse a ese brillo renovado?

La primera de las tareas, según aseguran varios expertos en un artículo publicado en Forbes, es planificar el tiempo laboral fuera de la jornada de trabajo o incluso días antes de volver a él.

También sugieren que, si la incorporación se va a producir, por ejemplo, un lunes, en vez de apurar el tiempo vacacional en las horas finales de ese último domingo, se haga un día antes con el fin de realizar una transición menos abrupta, que permita a su vez la posibilidad de realizar un repaso del email, la organización de documentos o tareas que podrían ralentizar el trabajo después.

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Por otro lado, se recomienda no tratar de ponerse al día de golpe y dosificar u organizar las tareas y reuniones a llevar a cabo por orden de prioridad, permitiendo así generar un espacio a modo de balón de oxígeno que facilite la adaptación en la vuelta al trabajo. De hecho, los expertos coinciden en tomarse esos tiempos de descanso y adaptación como si fueran una tarea más de la oficina, ya que de otro modo se verán como simples espacios libres en los que introducir nuevas tareas, derivando en un posible colapso y pérdida de tiempo.

Convertir a los compañeros y trabajadores en aliados es otro de los consejos que se aportan desde Forbes, lo que supone informarles sobre ese periodo de adaptación, llegando a ser conocedores, incluso, de esos tiempos donde se está disponible, transformándolos en cómplices a la hora de a contener la ola de consultas externas o de reducir la expectativa de una respuesta inmediata.

También es importante incluir instrucciones sobre la persona con la que hay que ponerse en contacto, según el asunto a tratar, y evaluar qué personas podrían ponerse comunicarse contigo, para generar de antemano un email que permita avisarles de las posibles demoras en las respuestas o establecer derivaciones hacia otros departamentos. Así mismo, recomiendan generar una rutina de días alternos para revisar los correos electrónicos y evitar un borrado erróneo y/o generalizado de mensajes que pueden ser importantes.

Por otro lado, los expertos consultados por la publicación explican que la planificación previa y el regreso de las vacaciones puede convertirse en una oportunidad para realizar un ajuste del punto de vista profesional. Tomarse un tiempo para analizar qué no funcionaba antes de las vacaciones y cómo puedo cambiarlo permitirá fomentar nuestras capacidades, motivación y frescura con la que se vuelve después de unos días de desconexión.

Arantxa Asián