El marketing es una disciplina de vital importancia en el universo corporativo. Sin embargo, y pese a que sin el marketing a su vera las empresas caminarían por el mundo inevitablemente “lisiadas”, no son pocas las compañías que se aproximan de manera errada al universo marketero.

Errores salidos vientre del marketing hay muchos, pero estos que recoge a continuación Inc. son probablemente los más comunes (y también los más caros):

1. Confundir las tácticas con las estrategias

Muchas compañías no sacan todo su jugo al marketing porque ponen todo el foco en las tácticas y dejan en un segundo plano a las estrategias (que están inevitablemente por encima de las tácticas).

El marketing es una disciplina muy compleja y requiere el uso (coordinado) de múltiples tácticas que caminan unidas (y cogidas de la mana) en dirección a un objetivo específico.

Y es poco probable que una táctica que funciona en un momento concreto continúe haciéndolo a largo plazo sin comprender cómo encaja dicha táctica en el ecosistema marketero a la hora de lograr el resultado deseado.

El marketing no debería ser contemplado en modo alguno como una máquina expendedora. Sólo porque introduzcamos en ella dinero una vez y obtengamos resultados no quiere decir necesariamente que la táctica vaya a funcionar otra vez y vaya poner siempre sobre la mesa el resultado que se espera de ella.

2. No ser consistente

En el marketing gira todo en torno a la consistencia. Dar consistencia al “look & feel”, al tono y a los contenidos alumbrados por las marcas es absolutamente esencial para lograr resultados.

De nada sirve fichar a la mejor agencia del mundo para crear una campaña publicitaria absolutamente rompedora si la marca no se preocupa antes de dar consistencia a su propia imagen.

El marketing dicta la impresión inicial que tiene el consumidor de la compañía, que debe tomarse la molestia de cumplir sus promesas en todas las experiencias puestas en manos del cliente.

3. Ignorar la verdadera motivación del consumidor

Puede que a algunas empresas les cueste reconocerlo, pero lo cierto que el consumidor no compra lo que éstas venden específicamente.

Si las marcas quieren seguir teniendo a su vera al cliente, deben poner el acento no tanto en lo que éste hace sino en por qué lo hace.

4. Fijar la mirada en la creación en lugar de en la promoción

El consumidor tiene (aunque parezca increíble) mejores cosas que hacer que recibir miles y miles de mensajes comerciales por parte de las marcas.

Por eso, y porque el consumidor no necesita miles de mensajes diferentes para regalar su engagement a las marcas, éstas deberían invertir el 20% de su tiempo en la creación de contenido y el 80% restante en la promoción de dicho contenido.

6. Contemplar el marketing y las ventas de manera separada

Una buena estrategia de marketing debe estar estrechamente vinculada a la estrategia de ventas de la marca que la pone en marcha.

El departamento de marketing y el de ventas deben conversar y colaborar de manera regular. De lo contrario, tanto uno como otro irán a la deriva.

Via: Marketing Directo