Cuando algo se convierte en viral, la suerte (pura y dura) y la magia son casi siempre las primeras sospechosas. Sin embargo, lo cierto es que detrás de la ansiada viralidad lo que hay casi siempre es muchísimo trabajo.

La viralidad tiene en realidad más de ciencia que de magia. Y como toda ciencia, para conquistar el éxito hay que echar muchas horas en el “laboratorio” posicionando y promocionado el producto (o el contenido) que queremos convertir en viral.

Para comprender cómo funciona la no tan veleidosa viralidad, hay antes que ser consciente de que ésta puede adoptar múltiples caras, en concreto estas 5 que describe a continuación Inc.:

1. La viralidad fruto del boca a boca
El boca a boca es probablemente el primer tipo de viralidad que acude a la mente de los emprendedores decididos a convertir sus productos y servicios en virales. Este tipo de viralidad consiste básicamente en alumbrar productos y servicios tan buenos, tan buenos que las personas los recomienden, como si no hubiera mañana, a sus amigos, familiares y conocidos. No obstante, y más allá de la calidad del producto o servicio, en la viralidad que echa sus raíces en el boca a boca es muy importante endilgar al producto o servicio un nombre con gancho y fácil de recordar.

viral

2. La viralidad que nace del boca a boca, pero que es simultáneamente incentivada
Este tipo de viralidad es como la anterior, pero con “vitaminas” en forma de cupones, descuentos y otros métodos incentivadores. Esta fórmula es particularmente eficaz cuando del incentivo se beneficia tanto el cliente de nueva hornada como el ya existente, al que se recompensa por haber recomendado el producto o servicio a otra persona.

3. La viralidad basada en la demostración
Este variante de la viralidad consiste en mostrar el producto, usarlo e incluso alardear de él. Es lo que hacen, por ejemplo, muchísimos usuarios en Instagram, donde se fotografían a sí mismos con productos que sólo por eso pueden tocar el cielo (viral).

4. La viralidad infecciosa
La viralidad de tipo infecciosa es aquella que hay agazapada en los productos diseñados de tal forma que su uso no tenga sin sentido si otras persona no los utilizan también. Es lo que sucede, por ejemplo, en las redes sociales, que se convierten en virales (y exitosas) precisamente mediante esta fórmula. En las plataformas 2.0 las invitaciones (libres de spam) son el principal vehículo de la viralidad infecciosa.

5. La viralidad que viene al mundo producto de un brote
Pokémon GO es probablemente el ejemplo reciente más paradigmático de este tipo de viralidad. Algunos productos se convierten en virales porque se las ingenian para concitar el interés de muchísimas personas a la vez y esas personas proclaman a los cuatros vientos su pasión contagiando de esta forma al resto.

Un artículo publicado en Marketing Directo