El social media lleva ya unos cuantos años entre nosotros, pero ¿ha alcanzado de verdad la edad adulta? Todo apunta a que sí. Ese adolescente indómito que era hace no mucho se ha convertido en un hombre hecho y derecho. El bloguero alemán Thomas Knüwer desgrana a continuación en la bitácora Indiskretion Ehrensache las claves de la transición a la edad adulta del social media marketing:

1. El marketing ha hecho suyos los social media
Cuando Facebook, Twitter y compañía estaban aún en pañales, eran los departamentos de comunicación de las empresas los que estaban al mando de los social media. Los departamentos de marketing miraban todavía con recelo a las plataformas 2.0. Hoy todo es distinto. Los departamentos “marketeros” no sólo no miran ya con recelo a las redes sociales sino que se han puesto al timón del social media marketing. Según un reciente estudio de la empresa especializada en analísticas 2.0 Simply Measured, el 57% de las secciones de social media marketing dependen del departamento de marketing. Sólo el 13% está a cargo del departamento de comunicación.

2. El marketing de contenidos se ha hecho más complicado
El marketing de contenidos es una extensión natural del social media marketing. A la audiencia de las marcas en las redes sociales hay que nutrirla con contenido relevante y de calidad y es ahí donde entra en juego el marketing de contenidos. No basta, eso sí, con producir toneladas y toneladas de contenido. Ese contenido debe aportar valor añadido a la audiencia, a la que no hay que perder en ningún momento de vista en el proceso de fabricación del contenido. Y el contenido relevante y de calidad no sale gratis ni mucho menos. Vacía inevitablemente los bolsillos de las marcas.

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3. El marketing digital es mucho más que Facebook, Twitter y los blogs
En el nuevo universo 2.0 hay que hacer forzosamente hueco a plataformas más jóvenes pero no por ello menos relevantes como WhatsApp, Snapchat, Instagram y Pinterest.

4. No hay “tallas únicas” en el social media marketing
Lo que vale para una plataforma 2.0 puede no valer para otra. En Twitter, por ejemplo, funcionan particularmente bien las fotos optimizadas para la red social del pajarito. En Instagram, y aunque como en Twitter se utilizan también los hashtags, estos funcionan de otra manera. Se utilizan habitualmente de manera mucho más abundante que en la red de microblogging. Otra diferencia son los textos, que pueden ser bastante más largos que los volcados en Twitter.

5. Facebook es un caso excepcional en el social media marketing
La red social más grande del mundo se diferencia del resto de plataformas 2.0 en un aspecto fundamental: que en su “newsfeed” las noticias se filtran de manera individual para todos y cada uno de sus usuarios. Y se supone que desde hace un par de años las marcas lo tienen cada vez más complicado para que sus posts lleguen de verdad a ojos del usuario. Pero, ¿hasta qué punto es cierto lo que deja de ser una suposición? El contenido sigue llegando a ojos de los usuarios, pero de otra forma. ¿Cómo? De la mano, por ejemplo, de los omnipresentes vídeos, los nuevos (y algo más caros) “niños bonitos” de Facebook.

Un artículo publicado en Marketing Directo