La explosiva combinación de crisis y desarrollo tecnológico está transformando las relaciones sociales y económicas. Se imponen nuevos modelos de negocio, otras formas de entender la empresa y nuevos caminos para acercarse a un consumidor que está también en plena reconversión. Por encima de las tendencias específicas de cada área, existe una corriente más general y universal, la polarización cada vez mayor de la población en dos segmentos opuestos: los que ven disminuir su capacidad adquisitiva y se sienten cada vez más presionados y los que, ajenos a la crisis, apuestan por el aquí y ahora en todas las facetas de su vida. Dos mundos a los que habrá que estar muy atento para no perder el tren de los negocios. Estas son las 5 tendencias que detectamos.

1. Cada uno en su casa y la nube en la de todos

La generalización de la nube y el gran impulso que está experimentando el software libre y la movilidad hacen prever nuevas organizaciones empresariales que carecerán de base física, en las que desde los coordinadores hasta los trabajadores podrán desarrollar su labor desde sus casas y desde cualquier punto del planeta a través de una conexión a Internet. Esto hace pensar en estructuras mucho más abiertas, flexibles y horizontales. Lo que veremos será un incremento del workhome agrupado en estructuras más amplias a modo de empresas.

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2. Adiós a la nómina, hola a la relación mercantil

La crisis ha empujado a muchos profesionales muy cualificados al autoempleo muy focalizado en el conocimiento técnico. Es lo que el emprendedor Sergio Bernués denomina “el profesional ambulante”. En línea con esa deslocalización y liberalización de los trabajadores, se tenderá más a pagar por resultados y objetivos que a tener sueldos fijos. Detrás de este concepto y del “nomadismo” del profesional está la creciente externalización de los servicios, pero ya no tanto enfocado a contratar a empresas sino a trabajadores individuales, de manera que es previsible con el incremento del desempleo se desarrollen más las relaciones mercantiles frente a las tradicionales laborales. La figura del trade (autónomo económicamente dependiente) experimentará una gran expansión.

3. Las nuevas profesiones 2.0

Ya en los últimos tiempos hemos visto el surgimiento de profesiones vinculadas específicamente al mundo online, como es el caso del community manager, pero veremos más puestos relacionados con la confluencia de ambas tecnologías, como el de director de Marketing online. Paralelamente, la búsqueda y selección de personal estará muy ligada a Internet y aquí las redes sociales pueden ser un impulsor o un freno. Esto ya está obligando a trabajar y cuidar mucho la imagen y la marca personal en la Red. Hace un tiempo alertábamos sobre el peligro de las redes sociales en este sentido, pero ahora y en los años venideros, será una herramienta más en la selección de personal.

4. Precio escalable y personalizado

La competitividad y el estancamiento del consumo obligan a agudizar el ingenio para atraer al consumidor. La solución pasa por establecer “precios básicos que van incrementándose en función de los extras que se apliquen. Se trata de poner en marcha una gestión personalizada orientada a satisfacer las necesidades de cada cliente”, afirma Sergio Bernués. Algo que está estrechamente relacionado con la polarización en dos segmentos: los buscachollos y los convenience, en terminología de Philip Daus, director de Simon-Kutcher & Partners. A unos y otros hay que darles respuesta. Pero mientras en los primeros primará la adaptación del producto a su capacidad adquisitiva, en los segundos será necesario adaptar la oferta a sus preferencias. Daus va más allá, sugiriendo que podremos llegar a desarrollar “sistemas de códigos de barras de un mismo producto diferenciados según el tipo de cliente”.

5. De AIDA a ADIA

En el proceso de ventas tradicional siempre ha imperado el método AIDA (Atención, Interés, Deseo y Acción), pero tal y como se conoce tradicionalmente este proceso tiene la forma de pirámide normal, donde el vértice corresponde a la Atención y la base, la parte más grande, a la Acción. En opinión de David González, store manager en el área del retail, la tendencia será invertir la pirámide, la base se destinará a captar la atención y a despertar el interés, para que “la acción corresponda al cliente: que sea el propio consumidor el que compra y no el vendedor quien venda”.

Un artículo escrito por Arantxa Asián