Si nos empeñamos en comparamos con determinadas personas, es muy fácil que terminemos sintiéndonos a años luz de distancia del anhelado éxito. Si somos emprendedores y nos da por compararnos con Richard Branson, es evidente que vamos a morder el polvo. Lo mismo sucedería si siendo cantantes, insistiéramos en compararnos con la chica de oro del pop: Taylor Swift.

Por algo dice el viejo dicho español que “las comparaciones son odiosas”. Da igual lo cómodos que nos sintamos en nuestra propia piel, porque siempre habrá alguien mejor, más listo y más feliz que nosotros.

Puede que, comparados con otras personas, sintamos de vez en cuando que vivimos revolcados en un auténtico lodazal de fracasos. Sin embargo, el éxito (libre de comparaciones) está en realidad más cerca de lo que parece. De hecho, si “padece” algunos de los síntomas que enumera a continuación The Muse, es muy probable que sea (sin saberlo) una persona con éxito:

1. No es millonario, pero puede permitirse pequeños lujos de vez en cuando
No es lo mismo “querer” hacer algo que “deber” hacerlo. Si está en posición, aunque sea sólo de cuando en cuando, de “querer”, por ejemplo, hacer un viaje y no verse obligado a cancelar sus planes por “deber” hacer otra cosa (llegar a fin de mes), debería saber que el éxito está en realidad de su parte.

2. Tiene amigos íntimos
Los amigos íntimos son un bien cada vez más escaso. El número medio de amigos íntimos (aquellos con los que somos de verdad capaces de abrirnos en canal) ha caído de las 2,94 a las 2,08 amistades en el transcurso de los últimos 20 años. ¿La moraleja? Que si tenemos 2 ó 3 amigos íntimos, la fortuna (y por ende, el éxito) está en realidad más cerca de nosotros de lo que parece.

3. Escoge a la gente que tiene a su alrededor
Lo crea o no, las personas con éxito atraen a las personas exitosas. Las trabajadoras tienen un imán especial para conectar con personas que son también trabajadoras. Y las personas amables tienden a relacionarse con personas dueñas de un talante similar. Si las personas que tiene a su alrededor son personas con las que de verdad quiere estar, es que está haciendo las cosas bien (y en mayor y menor medida, el éxito le sonríe).

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4. Contempla el fracaso como un entrenamiento
A nadie le gusta toparse de bruces con el fracaso, pero también es cierto que los reveses son a menudo la mejor manera de aprender y crecer. Para cruzar victoriosos la meta del éxito, debemos tropezarnos antes unas cuantas veces.

5. No pide nada
Las personas que tienen el éxito de su parte no piden nada. Simplemente aceptan lo que se les ofrece y no se sienten obligadas a pedir nada.

6. Deja que los demás acaparen flashes
No busca permanentemente ser el foco de atención y se contenta con estar orgulloso de lo que ha hecho en su interior, sin necesidad de recibir palmaditas (públicas) en las espalda.

7. Es dueño de un propósito
Las personas con éxito tienen siempre un propósito y precisamente por esta razón se sienten eternamente inspiradas y espoleadas por una pasión.

Un artículo publicado en Marketing Directo