8 prácticas lecciones para los marketeros de dentro de 50 años

Dejemos volar por un momento la imaginación para llegar desplegando las alas hasta al futuro, a aquel que se divisa en el horizonte de aquí a 50 años. ¿Qué consejos compartiríamos con los marketeros de 2068 si tuviéramos el gusto de tenerlos frente a frente?

Stephen Maher, CEO de la agencia británica MBA, se ha tomado la molestia de viajar hasta 2068 (emulando al burno de Marty McFly) para agasajar a los marketeros del futuro con los prácticos consejos que disecciona a continuación en un artículo para Campaign:

1. Las personas continúan siendo personas. Lloran cuando el sufrimiento clava sus garras en sus propias carnes o ven otros retorciéndose de dolor. Y cabalgan invariablemente a lomos del instinto y la emoción cuando toman decisiones de compra.

2. Ni la creatividad ni la tecnología tienen la razón al 100%. Es de la amalgama de una y otra de donde brota la magia en el marketing y la publicidad. No hay razón para enfrentar a la creatividad y la tecnología cuando ambas están abocadas en realidad a ser uña y carne.

3. La curiosidad es un “must”. Los marketeros están obligados a leer y a empaparse de manera constante de nuevos conocimientos para que su “know-how” no se quede demodé y acabe sabiendo a rancio.

4. Las ideas son el principal carburante del marketing. Son ellas las que tienen el poder de cambiar negocios, comportamientos y mentes. Y las mejores ideas (estoy hay que recordarlo siempre) anidan en los cerebros de quienes están ungidos con el don de la creatividad.

5. Es mejor no hacer predicciones demasiado arriesgadas sobre el futuro. Y si quien las hace tiene la fortuna de dar en la diana no debería alborozarse demasiado (y procurar de paso masajes a su ego). Predecir el futuro y acertar (en clave marketera) es más una cuestión de suerte de que buen juicio.

6. La colaboración (elevada a la máxima potencia si es posible) es la mejor amiga de los marketeros. Las mejores ideas son hijas de la conveniente aleación de talentos, que deben ser por supuesto lo más diversos posibles. La diversidad, convenientemente conchabada con la unidad, es la mayor ventaja competitiva en la industria marketera.

7. El consumidor desea ser iluminado con innovaciones. Algunas innovaciones fracasarán y otras triunfarán, pero tanto en unas como otras los marketeros deben volcar toda su pasión. La suya es, al fin y al cabo, una profesión donde los traspiés están a la orden del día. Del cascarón que dejan a su paso los traspiés germinan en último término los grandes éxitos.

8. El pasado es un mero prólogo para los marketeros, que están obligados a contemplar su carrera profesional en el marketing como un fenomenal divertimento, una oportunidad para estar permanentemente aprendiendo y también, por qué no, para cambiar el mundo.

Vía: Marketing Directo

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