Día tras día, durante las últimas semanas hemos sido testigo de los acontecimientos y reacciones que se han ido aconteciendo desde todos los frentes y medios en relación a la guerra de los Ad-blockers. Una batalla que comoalgunos apuntan, evoluciona mucho más rápido de lo que parecía.

Tanto es así, que incluso desde frentes organizados como el de la propia IAB spain, la asociación que representa al sector de la publicidad en medios digitales, anunciaba una iniciativa para ayudar a los editores de medios a defenderse para paliar los efectos de este tipo de extensiones, a través de la implementación de un código a través del cual, detectar a los usuarios que hacen uso de este tipo de bloqueadores y decidir en consecuencia que tipo de medidas integrar.Sumado a todo ello, los problemas relacionados con los Ad-blockers parece que también comienzan a hacer mella y perjudicar no solo a los anunciantes, si no también a los ecommerces y tiendas online de muchas empresas y minoritas.

Y justo cuando toda esta batalla comenzaba a dar síntomas de conflicto internacional y de forma inesperada, AdBlock, una de las extensiones más populares instalada en más de 40 millones de ordenadores, anuncia su venta de forma misteriosa, sin aportar información ni datos del comprador cuya identidad todos desean conocer. Sin embargo, todas las pistas apuntan a la integración de AdBlock al proyecto “Acceptable Ads” que lidera casualmente la extensión Adblock Plus, rival directo y propiedad de la compañía Eyeo, cuya base de datos es utilizada como lista blanca para definir los sitios que en teoría muestran publicidad no invasiva.

El problema parece extenderse también a las redes sociales y sitios como Youtube. En la propia web de Adblock Plus se dejan claras las características y el nivel de bloqueo de está extensión: Bloquea tracking, dominios malware, banners, ventanas emergentes, y anuncios de vídeo, incluso en Facebook y YouTube. ¡Todo de todo!, sin ni siquiera respetar formatos o bloques de anuncios estandarizados generados a través de códigos y sistemas como Google Adsense. El bloqueo se realiza a través de diferentes criterios y por fuerza bruta.

La parte más oscura de este tipo de extensiones es la de los convenios o pseudo-acuerdos con grandes compañias como Google, Amazon o Microsoft, que según diferentes fuentes, terminaron pagando a AdBlock Plus para que no bloqueara sus anuncios publicitarios. No cuesta demasiado entender, el por qué para muchos, este no era más que un nuevo modelo de chantaje 2.0 ante el que dichas compañías terminaban cediendo por miedo a los posibles efectos negativos sobre sus beneficios publicitarios. Sin embargo, cabe destacar el último movimiento desde Mountain, cuando recientemente Google neutralizaba Adblock Plus para convertirla en una extensión inservible en su propio navegador Chrome.

Es posible burlar a los bloqueadores

A pesar de todo ello, exceptuando los anuncios de los más populares sistemas globales de publicidad para afiliados, es posible burlar y hacer inútiles el trabajo de dichas extensiones con algunos conocimientos técnicos. De hecho, nuestro propio medio PuroMarketing, utiliza su propio adserver, que ha sido desarrollado y adaptado para que nuestros anuncios sean siempre visibles y no sean bloqueados a pesar de mantener y navegar en nuestras páginas con dichas extensiones activas. El proceso técnico es aunque complejo, realmente simple, pero requiere de ser adaptado de forma personalizada, por lo cual, aunque para grandes medios dicha adaptación pueda suponer una ventaja competitiva, no es algo que pueda convertirse a priori en una solución globalizada.

La publicidad contextual vuelve a escena

Con bloqueadores o sin bloqueadores, la publicidad contextual parece volver a sentirse de nuevo protagonista. Aunque nunca desapareció, la guerra de los Ad-blockers vuelve a poner en alza este tipo de publicidad. Para muchos, los anuncios de texto siguen siendo uno de los modelos publicitarios menos invasivos, y además, siguen siendo altamente efectivos.

Es suficiente con pensar y responder a una simple cuestión para entender de su relevancia e importancia. ¿Por qué Google nunca migró su modelo de anuncios de texto a display en su propio buscador? Sencillamente por que los anuncios de texto funcionan mejor dentro de cualquier contexto.

Con frecuencia se abordan temas relacionados con la denominada “ceguera” del usuario en relación con los anuncios y la publicidad display. Y aunque está, sigue ejerciendo una función específica y siendo efectiva en muchos casos, no ha logrado acercarse a la efectividad de la publicidad contextual. Sin embargo, los anuncios display, sobre todo en programas de afiliación, permiten a las grandes marcas el realizar una estrategia publicitaria de branding casi gratuito. Es decir, miles de impactos de marca sin apenas coste para el anunciante.

Sistemas publicitarios y agencias de medios

De nuevo volvamos a plantearnos en esta ocasión otro dilema. ¿A que se debe tal saturación publicitaria?

No es casual el tema recientemente abordado en el que nos hacemos eco de la opinión de muchos medios que empiezan a decir NO a la publicidad programática. Y para sorpresa y asombro, se señala a las propias agencias de medios e intermediarios de cobrar demasiado a los anunciantes y reportar pocos ingresos a los soportes y medios asociados.

Este problema genera evidentemente otro problema mayor. Los soportes y medios necesitan más publicidad y mayor número de espacios para generar los ingresos suficientes para hacer viables sus proyectos. No es problema de que los anunciantes no paguen suficiente dinero por la publicidad, el problema es que el dinero no llega a los soportes ni medios. Al final, estos se ven casi obligados a inundar sus páginas de publicidad en todas sus formas, tamaños y colores.

La publicidad programática es simplemente el nuevo invento que utiliza como gancho la tecnología para mantener el modelo de las grandes agencias a flote haciéndonos creer que por ello la publicidad es más efectiva. Pero no se trata de efectividad, se trata de la fórmula para repartir ingresos. Y ese es el problema. Al final, cada vez son más los medios que prefieren gestionar sus propios espacios y publicidad.

La teoría del cosmos

El segundo gran problema es el de la “teoría del cosmos”. Un universo plagado de galaxias con millones de estrellas que se apagan y se encienden mientras el universo se expande bajo un caos incontrolable. Blogs, webs personales, sitios de descargas, etc… Y todas ellas con la posibilidad de incorporar todo tipo de anuncios hasta el punto de convertir el negocio de la publicidad online, en el sector con mayor intrusismo no profesional.

El hecho de que cualquier pueda ganar dinero con la publicidad en internet, ha servido de gran ayuda y como impulso del propio sector, pero como consecuencia, también ha generado con el paso del tiempo que el valor de la publicidad se deprecie cada día más. Sin embargo, cabe mencionar y destacar que sin todas estas formas y “elementos planetarios”, casi seguro que el universo de la publicidad online nunca hubiera eclosionado con el brutal potencial e impacto con el que detonó desde sus inicios. Su propio Big Bang. Incluso sin ello, muchos proyectos digitales, incluido el nuestro nunca hubieran ni siquiera existido o sobrevivido.

Pero dicho esto… ¿No son responsables también, quienes han provisto de anuncios a los millones de páginas que de forma invasiva y malas prácticas, han bombardeado y convertido en una pesadilla nuestra experiencia en internet? ¿Acaso son conscientes todos los anunciantes y marcas, donde son visibles y publicados sus anuncios? Y todo ello… simplemente por que sistemas de afiliación y agencias de medios se ven en la obligación de justificar ante sus anunciantes, millones de impresiones e impactos que son comercializados a granel para generar mayores beneficios e ingresos.

La “teoría del cosmos” nos plantea un dilema sobre el cual meditar. Si miramos a las estrellas para encontrar vida más allá de nuestro planeta, llegaremos a la conclusión de que seremos más eficientes si definimos y acotamos los lugares sobre los que queremos buscar. Es imposible explorar estrella a estrella y planeta a planeta todo el universo. Quizás por ello, la única solución para avanzar sin perderse en este inmenso caos, sea la de realmente ser selectivos y responsables con “Cómo, dónde y a quién delegamos la gestión e impacto de nuestra publicidad”.

Aunque no podemos concluir echando toda la culpa a los Ad-blockers, si debemos mencionar que están pagando justos por pecadores. La propia industria debería ser la primera en hacérselo mirar.

Un artículo publicado en Puro Marketing