Quizás no esté relacionado con el inicio de un nuevo año, pero igual has decidido que ya es hora de volar en solitario. De que deseas llevar a la realidad tu sueño. Año nuevo, proyecto nuevo o proyecto aparcado desde hace tiempo.

Es hora de mirar hacia el lado menos atractivo de esta nueva etapa. La de hacer números, la de ponernos en contacto con asesorías y otros menesteres que si bien poco tienen que ver con el lado creativo de cualquier idea que nace, es tan necesario como obligatorio para hacer las cosas además de bien, de manera correcta.

La burocracia como obstáculo a salvar

Es la queja habitual (y con razón) tanto para los nuevos autónomos como para los veteranos. La complejidad para llevar a cabo cualquier gestión es mucho más difícil que en otro país de nuestro entorno.

Según dictamina el Banco de España, los trámites necesarios para iniciar un negocio son costosos e implican mucho tiempo.

Partimos de la base de que nuestra idea es buena, tendrá personas interesadas en ella y hemos escogido un nicho de negocio que hasta ahora nadie había pensado, a la hora de visualizar el proyecto es viable, el primer obstáculo suele ser el compaginar nuestro actual trabajo con otro que todavía no es real.

Por lo tanto, a menos trabas a quien decide montar un negocio, mayor la bajada de la tasa de paro, y esas personas valientes, podrían crecer y potenciar su negocio e incluso contratar a más gente si éste prospera.

Pero, si para cualquier gestión se necesita una vida, ¿cómo se van animar a emprender quienes llevan tiempo desempleados?

El emprendedor nace pero para desarrollar esa idea que servirá para solucionar los problemas de los demás necesitará no sólo el apoyo y la confianza de las personas de su entorno sino un camino más fácil en lo administrativo.Por otra parte, en España contamos con un número muy limitado de inversores que apuesten por las nuevas ideas en comparación con otros países.

Un artículo escrito por Joana Sanchez