En muy pocos años la pregunta respecto al modelo cloud ha cambiado de forma radical en las organizaciones. Si hace tan sólo dos años, la pregunta era nube sí o nube no, hoy la pregunta es nube cuándo, nube cómo y, cada vez, más nube con quién. Las startups no tienen ninguna duda, la nube es ha sido y sigue siendo su infraestructura básica, las pequeñas empresas ven en los servicios cloud una manera de acceder a las capacidades de las que disfrutan las grandes que ven a su vez como la nube que le puede ayudar a dotarse de la flexibilidad y velocidad que precisa el nuevo “mantra” de la transformación digital.

Y es que la nube tiene mucho que ver con algunas de las capacidades que esta transformación precisa, la gran mayoría de las aptitudes y actitudes que la transformación digital precisa son difíciles de conseguir sin la flexibilidad y escalabilidad de la infraestructura que cloud permite. Veamos algunas de ellas:

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Organizaciones líquidas y‘Software Defined Enterprise’

Es requisito para competir en el nuevo entorno la flexibilidad absoluta, la capacidad de cambio, la adaptabilidad extrema que bautizaban los “profetas” deWired como Software Defined Enterprise para conseguir esa liquidez de la la que hablaban en lo social autores como Bauman o Sloterdijk y su visión de la espuma, “complejas y frágiles interrelaciones, carentes de centro y en constante movilidad expansiva”.

Cultura Beta, prototipado y ‘learn by doing’

Una capacidad básica que las organizaciones precisan es adaptarse a la nueva cultura del ensayo/error. Dice Ito, director del Medialab del MIT, que en un mundo como este cuesta menos hacer las cosas que pensar si tienes que hacerlas, pero con arquitecturas tradicionales las organizaciones difícilmente pueden adaptarse a estas nuevas maneras. La nube encaja perfectamente con esta cultura del ensayo al permitir hacerlo sin aumentar CAPEX ni comprometer recursos futuros.

Tecnología de negocio y ‘Shadow IT’

La nube, especialmente el SaaS (software como servicio) acerca la tecnología al usuario de negocio, cada vez más capaz de elegir las aplicaciones corporativas que precisa para adaptarse a lo que los clientes necesitan. No se trata ya ya de alinear negocio y tecnología, porque todos tienen claro que el negocio es tecnología. El modelo cloud y la complejidad que elimina ponen la tecnología en manos del usuario de negocios.

 

Ubicuidad y multicanalidad

En un entorno en el que se accede a la información desde cualquier dispositivo y lugar parece tener sentido que esta información resida en cualquier lugar y eso tiene mucho que ver con el modelo que cloud propone.

 

Tecnología de dos velocidades

Mckinsey señalaba en un reciente artículo la necesidad de que las grandes organizaciones trabajen en una tecnología de dos velocidades, una basada en el legacy y los procesos tradicionales y otra más raída y flexible para dar respuesta a las nuevas necesidades de negocio sin tocar los procesos críticos. Para muchas organizaciones ni siquiera serán suficientes dos velocidades y precisará un modelo con aún más opciones, la nube híbrida combinado la privada, la pública y las infraestructuras in-house encaja perfectamente en estas necesidades.

Un artículo escrito por Jaime García Cantero