A todo el mundo le ha pasado que en alguna ocasión se ha visto sobrepasado por las circuntancias y le entran los temores.

En estas ocasiones, uno se empieza a cuestionar si tiene los conocimientos adecuados o la experiencia necesaria para poder alcanzar el éxito.

Cuando esto ocurre es simplemente que la confianza en nosotros mismos se ha diluido por el estrés de la circunstancia actual y nos hace cuestionarnos los pilares fundamentales de nuestra propia existencia.

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En estos casos lo que hay que hacer en crear metas basadas en hacer mejoras pequeñas y graduales que nos permitan alcanzar el objetivo último ue se persigue. Además, trabajar nuestra expresión corporal para no mostrar ese momento puntual de angustia.

Lo que nunca se debe hacer es sentirse incómodos con nosotros mismos o como un impostor. No ver el desafío como algo intimidatorio si nocomo una oportunidad de hacer algo nuevo y diferente.

Estos momentos de angustia y desconfianza son transitorios y pasajeros y es así cómo hay que interpretarlos evitando, a toda costa, que se acabe generando un nudo gordiano innecesario.

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