En los últimos meses muchos han sido los análisis que han intentado estudiar cómo la realidad virtual y la realidad aumentada podrán modificar las actividades de las marcas, especialmente a medida que las compañías de nuevas tecnologías lanzan más y más dispositivos y novedades que permiten crear nuevas experiencias y crear realidades más complejas e inmersivas para los consumidores. El potencial que estás herramientas tienen para hacer llegar mensajes es muy elevado y los expertos auguran ya un futuro en el que los anuncios se verán de una forma completamente distinta gracias a estas soluciones.

Pero lo cierto es que la realidad virtual y la realidad aumentada no solo tienen aplicaciones en lo que a comunicación se refiere. No solo servirán para hacer que los consumidores vean los anuncios de una forma completamente diferente, sino que además permitirán crear experiencias completamente nuevas que modificarán por completo cómo se consume. La realidad virtual y la realidad aumentada tienen una aplicación directa sobre el retail y sobre el comercio electrónico, ya que posibilitan que el consumidor pueda experimentar directamente los productos y saber a qué se va a enfrentar antes de acceder a ellos. Estas innovaciones tecnológicas hacen que el proceso de compra sea mucho más completo y más rico y que el consumidor se sienta mucho más cómodo a la hora de adquirir sus productos, ya que no parte de cero en su contacto con los mismos.

Las posibilidades de estas herramientas son muy elevadas y el potencial para algunos sectores es casi inestimable. Para algunos terrenos para los que el comercio electrónico se convierte en un espacio complicado, ya que los consumidores no se sienten completamente cómodos eliminando la cuestión personal, el cara a cara, del proceso de compra, tanto la realidad virtual puede ayudar a crear un escenario de compra totalmente diferente. Por ejemplo, comprar un coche a través de internet puede resultar mucho más cómodo (y generar más confianza) si antes se ha permitido al consumidor probar el vehículo aunque sea de forma virtual.

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Y, sin duda, la aplicación de estas herramientas en el terreno de la venta de moda puede ser crucial a la hora de crear experiencias de consumo con las que los consumidores se sientan completamente confortables. Probarse los productos es una de las barreras de entrada que para muchos consumidores tiene el ecommerce, ya que es difícil saber si una prenda de ropa o unos zapatos pueden quedar bien o combinar de forma correcta con el fondo de armario si no se tiene delante la pieza de ropa que se quiere comprar. La realidad virtual permitirá responder a todas estas preguntas y generar experiencias en las que los consumidores sentirán que están viviendo un proceso de compra muy similar al de la tienda física, aunque con las ventajas de hacerlo desde casa.

Aquí es de hecho donde se está empezando a experimentar con la realidad virtual. En China, por ejemplo, se está imponiendo el que ha sido bautizado como TIY (Try it Yourself, o pruébatelo tú mismo), que es una app que permite probarse de forma virtual joyería. El consumidor puede escoger entre diferentes modelos de productos y entre distintos diseñadores y ver cómo quedan esas joyas en ellos mismos. Tras probar, explican desde Mintel, el consumidor puede quedarse con aquellos looks que más le gustan y comprar esas joyas en internet.

Los consumidores chinos no son los únicos que están probando con estas fórmulas y no son los únicos a los que le preocupa ver lo que compran antes de comprarlo. Algunas tiendas físicas ya están de hecho incorporando elementos de realidad virtual para mejorar la experiencia de consumo y para hacerla más completa. Los probadores del futuro no solo serán ecommerce friendly, sino que además permitirán acceder a información, recibir asistencia personalizada o, y aquí es donde entra la realidad virtual, hacer que los consumidores se prueben cosas que realmente no tienen en sus manos. Los probadores interactivos, que funcionan como ‘espejos mágicos’, son de hecho una de las innovaciones recurrentes a las que las marcas de moda están echando mano.

Además, este tipo de espejos no funcionan únicamente para las firmas de moda. Hay todo un abanico de compañías que se pueden beneficiar de estos adelantos y mejorar la experiencia de compra. Sephora, la cadena de perfumerías y cosmética, está ya de hecho probando con espejos mágicos que toman los rasgos de la persona que lo está usando y le permite experimentar con diferentes tipos de maquillajes. En vez de guiarse por los gustos o las modas, o por la clásica prueba de color sobre la mano, el espejo permite ver realmente cómo quedarán los colores elegidos en el rostro del consumidor.

La industria del turismo, pionera

El potencial que la realidad virtual tiene para el retail es por tanto muy elevado, pero no hay que quedarse con lo obvio y con lo esperable. El potencial de la realidad virtual es muy alto y puede ayudar a muchas industrias a la hora de llegar a sus clientes. De hecho, una de las que está jugando más con estas herramientas para cerrar ventas es la industria del turismo, que la está empezando a incorporar a sus puntos de ventas para dar más información (e información más valiosa) a los consumidores.

Lo que la industria del turismo podría hacer es muy elevado. Puede desde transportar al consumidor recalcitrante a la playa paradisiaca del Caribe que hará que compre su viaje en un día de lluvia o puede hacer un ‘teaser’, como en una serie de televisión, de lo que le espera dejándole probar la atracción principal de un parque de atracciones antes de viajar hasta allí. Muchas firmas están además usándola para crear experiencias memorables y establecer así lazos emocionales con los consumidores, haciendo que estos conecten mucho más con la marca. Es lo que hace la cadena de hoteles Marriott, por ejemplo, que ha creado unas postales virtuales que son experiencias completamente inmersivas para descubrir nuevos destinos y experiencias de viaje.

El gigante de los viajes Thomas Cook, por poner otro ejemplo, ha empezado un piloto en sus agencias de viaje en el que combina la realidad virtual con diferentes estímulos para que los consumidores tengan una experiencia total de lo que puede ser su viaje. Juegan con la vista empleando Oculus Rift, pero además añaden estímulos auditivos y olfativos para hacer la experiencia mucho más completa y realista. La idea es que quien vaya a comprar unas vacaciones a su agencia se cruce con algo completamente diferente y que le ayude a ver de forma más realista lo que le espera.

Un artículo publicado en Puro Marketing