Los vídeos se han convertido en una de las herramientas favoritas de las marcas y de las empresas en internet. Lo son por varias razones. Por un lado, estos contenidos se han convertido en uno de los grandes favoritos de los consumidores, lo que les ha llevado a protagonizar cada vez más los hábitos de consumo de los internautas. Cada vez vemos más y más vídeos online y lo hacemos además desde cada vez más dispositivos. Los móviles ya son una de las herramientas que se usan de forma recurrente para acceder a estos contenidos y, de hecho, las estimaciones sobre tráfico móvil para el futuro tienen claro que los vídeos serán los que se lleven una gran parte de los datos que consumamos de forma global.

Por otro lado, los vídeos son una oportunidad emergente para las compañías y una en la que se pueden hacer muchas cosas. Las empresas y sus marcas pueden publicar ellas mismas y de forma directa sus contenidos en vídeo, en una estrategia de marketing de contenidos que, si se hacen bien las cosas, puede funcionar de forma muy positiva. Pero, además, los vídeos ofrecen una nueva oportunidad por conquistar para posicionar publicidad y para hacer llegar los anuncios a los consumidores.

Los anuncios en vídeo se han convertido en una estrella al alza de la inversión publicitaria de las marcas y empresas.

Los estudios han ido mostrando como cada vez se llevan más dinero y como cada vez los anunciantes les prestan más y más atención. Para los soportes publicitarios, ya sean medios o nuevos espacios, como las redes sociales, los anuncios en vídeo son, de hecho, uno de los grandes elementos a los que echan mano cuando estiman cómo hacer caja de un modo mucho mejor.

Pero que unos y otros estén tan interesados en los vídeos como espacio para la publicidad no implica, necesariamente, que los consumidores también estén recibiendo estos anuncios de un modo igualmente positivo. Algunas de las prácticas que está empleando la industria para meter anuncios sea como sea no están teniendo, de hecho, unos efectos muy buenos.

A los consumidores les molesta que los anunciantes no hagan mensajes adaptados para las campañas online, que los anuncios sean más largos que el vídeo que quieren ver o que los anuncios estén agazapados en cualquier esquina, como sabe cualquiera que haya estado leyendo un artículo en el que de pronto se ha desplegado un anuncio en vídeo. A eso se suman prácticas como los vídeos que se reproducen y suenan solos o el poco cuidadoso corte para los anuncios que hacen algunas televisiones en sus contenidos cuando los sirven online.

Todo ello hace que la experiencia se lastre y que el efecto de los anuncios en vídeo sea diferente. Además, tampoco todos los soportes tienen los mismos resultados.

El anuncio en vídeo, ¿mejor en móvil?

El soporte del anuncio puede afectar tanto como el anuncio en sí, como acaba de demostrar un estudio realizado en la Universidad de Adelaida, en Australia. No es lo mismo ver un anuncio en un móvil que hacerlo en otro soporte y el efecto que tiene en el consumidor es diferente.

El estudio ha llegado a la conclusión, tras analizar la respuesta de una muestra de consumidores a los mensajes usando inteligencia artificial y sistemas de eye-tracking, que los anuncios servidos vía Facebook, YouTube o sistemas de vídeo bajo demanda de las cadenas de televisión en dispositivos móviles tienen un impacto positivo en los consumidores. El efecto de ver esos anuncios en estos entornos móviles es positivo sobre las cifras de ventas.

Y, entre ellos, también cambian. El visionado de anuncios en consumo de contenidos bajo demanda tiene un efecto un 33% superior al de los anuncios en Facebook y un 17,5% superior a YouTube.

Además, la atención que prestamos a la pantalla es mucho mayor cuando se están viendo contenidos bajo demanda que cuando se está accediendo a contenidos de Facebook o YouTube. La puntuación en términos de atención es en el consumo bajo demanda de 63 sobre 100, frente a los 54 de Facebook y a los 44 de YouTube. Esto está, posiblemente, muy ligado con cómo estas fuentes de contenidos se relacionan con la pantalla. Los contenidos bajo demanda suelen ocupar por defecto toda la pantalla, mientras que YouTube o Facebook no siempre lo hacen.

Vía Puro Marketing