Los currículum que pasan el primer filtro son aquellos en qué es fácil encontrar la información deseada y aquella relacionada con el puesto de trabajo al que se opta. Eso es sólo el principio. Después hay que conseguir que el profesional de recursos humanos lo lea detalladamente. En esta segunda fase buscará con más profundidad, por ejemplo los idiomas y los conocimientos técnicos. Al final de esta fase, el experto escogerá algunos currículos para convocarlos a la entrevista.

¿Te gustaría saber cómo estructurar la información para conseguir que tu candidatura no sea descartada? Gina Aran, profesora del máster de Dirección y gestión de recursos humanos de la UOC, ha enumerado una serie de consejos que son básicos para conseguir el éxito. Los enumeramos.

1. Poner nuestro nombre completo en un tamaño mayor que el resto del texto, en vez de “currículum vítae”. Hay que incluir la fecha de actualización del currículum y numerar las páginas.

2. Adjuntar los datos personales, incluir información como dirección, teléfonos, dirección electrónica, fecha de nacimiento y nacionalidad en caso de ser extranjero. Es importante destacar los datos de contacto, comprobar que sean correctos y justificar esta información a la izquierda.

3. Incluir fotografía en color, profesional y a la vez favorecedora, con un fondo neutro, arreglados y sonrientes. No hay que aprovechar fotografías recortadas de bodas, vacaciones, etc. ni recuperar fotos antiguas. Se coloca a la derecha, a la altura de los datos personales aproximadamente.

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4. Personalizar el currículum, intentar adaptarlo a la candidatura, es decir, poder editar los bloques de información para que el currículo se adapte mejor al puesto de trabajo al que se quiere acceder.

5. Decidir el orden cronológico directo o inverso del currículo según lo que interesa que vea primero el seleccionador. Generalmente se estructura de manera inversa porque los últimos estudios o el último trabajo realizado son los de más nivel y tienen más que ver con el nuevo lugar al que se opta. Pero puede suceder que interese un cambio de sector o profesión y convenga cambiar el orden.

6. Redacción esquemática y sin faltas ortográficas que combine máximo tres tamaños de letra para diferenciar la información principal de la explicativa.

7. Estilo directo, claro y conciso, intentando resumir la información más importante y enriquecer el vocabulario.

8. Sintetizar las tareas, funciones o responsabilidades en máximo cuatro principales en lugar de una explicación interminable; ponerlo en formato lista o con guiones.

9. Utilizar negritas ‒sin excederse‒ para destacar a primera vista lo que interesa hacer visible al seleccionador.

10. Indicar la verdadera competencia profesional en idiomas: el “nivel medio” no da suficiente información, habría que especificar por ejemplo si se tiene un nivel de conversación fluida y/o si se puede redactar también. El inglés es casi imprescindible y conviene tener buen nivel, por lo tanto hay que actualizarse sin más dilación.

El gran dilema para muchos candidatos es saber con qué información es mejor abrir el currículum. Según la experta en recursos humanos, hay que ser un poco prácticos a la hora de presentarnos: “generalmente se pone primero la formación, pero si es más relevante el cargo ejercido en el anterior trabajo que tu nivel académico, empieza por la experiencia; en cambio, si tienes poca experiencia pero estás muy formado incluye de inicio tu formación”.

En cuanto a los conocimientos académicos, “no es necesario incluir los estudios primarios si tienes estudios superiores, en caso contrario inclúyelos e informa además sobre habilidades, actividades o aficiones que indirectamente puedan favorecer tu imagen con relación al puesto de trabajo”, afirma Aran.

Una buena manera de hacer visible el interés por un puesto de trabajo es “acompañar el currículo de una carta o correo electrónico de presentación claros y concisos donde se haga mención de la oferta y el valor añadido que como candidato se puede aportar a la empresa”.

Un artículo publicado en Muy Pymes