De macro a micro: cuando la influencia no es una cuestión de audiencia

El 47% de los millennials no ve nunca la televisión. Esta cifra es una evidencia del cambio de hábitos que se viene produciendo en el consumo de contenidos por parte de las generaciones más jóvenes.

“YouTube es la nueva televisión para los millennials”, señala Ismael el Qudsi, CEO de Internet República en El Chupete 2018.“Es una generación que no va a ver la televisión y eso es un cambio dramático”, añade.

Esta transformación no solo es un reto para los creadores de contenido, sino también para las marcas que deben buscar en los nuevos canales digitales formas innovadoras de dirigirse a un público que detesta la publicidad.

“No les gusta la publicidad porque no es creíble, es aburrida, molesta e interrumpe los momentos interesantes. Lo que no pueden hacer las marcas es interrumpir la experiencia para ofrecer un contenido que la mayoría de las veces les resulta irrelevante”, explica el Qudsi.

Pero el problema de los anunciantes no solo es una cuestión de mala fama, sino también de credibilidad. De hecho, el 73% de los americanos no cree que las marcas digan la verdad en su publicidad.

“Ahora los jóvenes no aguantan que les engañe con la publicidad, las redes sociales se han convertido en un arma poderosa para denunciar la mentira de las marcas”, afirma el ponente.

Esta situación ha fomentado el auge de los influencers como vehículos publicitarios al ser figuras que son percibidas por los consumidores con una cercanía, identificación y credibilidad sin precedentes.

Pero si las oportunidades que ofrecen los influencers son numerosas, todavía lo son más las de los microinfluencers, esas personalidades digitales que, a pesar de no contar con grandes cifras de seguidores, tienen una base muy fiel para la que son un referente.

“Más del 80% de nuestras decisiones de compra proceden del consejo de un conocido, familiar, influencer o de tu madre. Los frikis son los nuevos famosos.
Warhol decía que en el futuro todo el mundo será famoso en 15 minutos, ahora todo el mundo puede ser famoso en 15mb”, destaca el Qudsi.

Además, incide en la necesidad de apostar por la calidad y no tanto por la cantidad. “Una cosa es tener audiencia, que es lo que tienen los famosos y otra influencia. No hay que confundirla”.

El lenguaje cercano con el que los influencers se dirigen a los usuarios, hace que estos se sienten identificados y, por lo tanto, depositen su confianza en ellos.

Vía: Marketing Directo

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