Según un estudio llevado a cabo por la empresa Regus entre más de 44.000 empleados, casi la mitad de los trabajadores europeos trabaja más de 8 horas extra a la semana. En España dos de cada cinco empleados hacen más de ocho horas extras semanales. Esto implica que la jornada laboral se alarga mucho más de lo que nos gustaría y el tiempo que se pasa de más en la oficina se hurta a familia u ocio.

En concreto en el caso de España, el 41% de los trabajadores hace un mínimo de 8 horas extra semanales y un 16% supera las 15 horas. El problema es que esto en muchos casos no se debe a una acumulación puntual del trabajo, sino más bien a una forma de entender el trabajo. Es en estos casos cuando la productividad más que nunca se tiene que poner en valor para reducir este número de horas. No somos los únicos, puesto que en Europa los países con un mayor porcentaje de personas que acumulan más de 2 días de trabajo extra son Francia (27%) e Italia (21%).

oficina

En muchos casos esto supone un alto compromiso entre trabajador y empresa, pero también se deberían buscar políticas de conciliación, pero tampoco es la solución. Sólo una mejora de la productividad nos va a ayudar a pasar menos horas trabajando en la empresa y sin embargo habremos solucionado el mismo número de tareas.

Además muchas de estas horas extras en algunas empresas tienen más que ver con la política del presentismo, de no marcharse hasta que lo haga el jefe, que con la eficacia de nuestro trabajo. Medir la productividad de cada trabajador por tareas y no por tiempo tiene que convertirse en práctica habitual en los próximos años si se quiere mejorar, ya que esta política desde luego no es sostenible a largo plazo.

Un artículo escrito por Carlos Roberto