Las empresas las forman personas, y todos los días hay que tomar decisiones. Algunas son complicadas y está en manos de una persona el comunicar al grupo noticias que no son agradables. En una ocasión, hace muchos años, siendo una empleada tuve que llevar a cabo un encargo nada fácil. Tenía que ver con aceptar o no a unos candidatos a un puesto.

La emoción me podía en ese momento y aunque guardé las formas, lo pasé mal. Imaginemos a un líder que sea sensible, con facilidad para practicar la empatía con sus empleados, pero que se deja llevar por las emociones, ¿es el líder que necesita una empresa?

Empatía y emociones

Mucho se ha escrito sobre liderazgo, y al final, los que destacan son aquellos que tienen desarrollada la empatía y controlan sus emociones.El jefe que se irrita fácilmente y que no es capaz de entender porqué una persona bajo su mando, no rinde o que no se preocupa por saber con quién trabaja, no es un líder, al fin y al cabo, una empresa es un equipo.

ejecutivo

Un líder no debe temer mirar a los ojos de sus empleados y decirles la verdad. Walter Isaacson, autor de la biografía de Steve Jobs, afirmaba que el fundador de Apple, un tipo dedicado en su negocio al avance de la era digital, era un fiel creyente en las reuniones cara a cara.

En la era de la comunicación (que no de la información) el comportamiento dictatorial o drástico no funciona. Las personas necesitan respuestas, dialogar. En ocasiones no es fácil, y una vez más entran las emociones en juego.

No cerrar puertas, nada de bloqueos

Por esta razón, son muchos los deportistas de élite que acaban formando parte de la plantilla porque están acostumbrados a trabajar bajo presión, en equipo, y a convivir con personas con diferentes personalidades pero que persiguen un objetivo común: ganar.

Si un líder opta por el puñetazo en la mesa, dejar que la ira o la rabia le dominen, jamás logrará crear un equipo. Dar un portazo y acabar de esta manera una discusión dice poco de esa persona.

Callar y escuchar. Dos cualidades difíciles para cualquier ser humano. Escuchar es complicado, ya que requiere un esfuerzo máximo por parte de quien lo practica, pero liderar no significa hablar todo el tiempo. ¿Cómo captar una buena idea si sólo nos oímos a nosotros mismos?

Los mejores

En las grandes multinacionales, suelen poner el acento en encontrar a las mejores personas, obviamente un buen currículum abre puertas, pero ¿cómo saber quién es el mejor? Dando oportunidades. Un buen líder tiene que disponer de una mentalidad abierta y estar dispuesto a aceptar a gente mejor que él, diferente a él.Y ya sabemos que lo diferente asusta.

El líder debiera parecer un buen director de orquesta, capaz de hacer sonar instrumentos dispares al unísono, con un sonido armónico final. Todos son protagonistas, todos tienen su importancia y si falta uno, la pieza musical no sonará igual.

Un artículo escrito por Joana Sanchez