Quizá hubo un tiempo en el que le dedicábamos a cada cosa su tiempo, y encadenábamos diferentes actividades que podíamos realizar durante horas, pero ahora triunfa la multitarea -o intercalar diferentes acciones-. Internet, y sobre todo los smartphones, jugaron un papel clave en este cambio, y es que los teléfonos nos permiten aprovechar pequeños lapsos de tiempo (en una cola, en el autobús o hasta en el semáforo en rojo) para acceder a información a la que antes dedicábamos atención de forma ininterrumpida.

El viaje de compra del cliente es hoy más fragmentado que nunca, y en la misma medida lo es el consumo de vídeos online, que poco tiene ya que ver con la forma tradicional de ver la televisión.

Y es que cada minuto se suben a YouTube el equivalente a 300 horas de vídeo, lo que significa que hay un catálogo gigantesco de contenidos a los que podemos acceder en cualquier momento: podemos ver exactamente lo que queremos cuando queremos, lo que permite decisiones mucho mas personales.

Todo esto ha tenido como consecuencia un entretenimiento más personalizado y que se puede dar en pequeños instantes, en cualquier lugar y momento. El consumo de vídeo ha pasado del prime time al “all the time” (todo el tiempo). Ese cambio en el comportamiento de consumo de contenidos vídeo exige una nueva estrategia de marketing respecto a este formato.

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Lucas Watson explica en Think with Google que cuando los consumidores necesitan respuestas, quieren descubrir nuevas cosas o toman decisiones de compra, suelen recurrir a algún dispositivo online en busca de ayuda. En Google, denominan esas situaciones como “micromomentos” y puede tener lugar en los buscadores, en la web o la app de una marca o -cada vez más- en YouTube-.

Definen, en concreto, cuatro tipos de micromomentos, en función del tipo de contenidos que se buscan: vídeos que alimentan los gustos o pasiones de los consumidores (el 53% de los usuarios que ven vídeos online lo hacen para inspirarse o entretenerse), vídeos para aprender algo (el 70% de los millennials ve vídeos de YouTube con este fin), de instrucciones (las búsquedas relacionadas con vídeos “how to” han subido un 70% en YouTube durante el último año) y momentos de compra (para los millennials, YouTube es el mejor sitio para informarse sobre un producto o servicio).

¿Cómo aprovechar esos micromomentos?

Los micromomentos están redefiniendo el proceso de compra: la gente quiere información y accede a ella al momento. Las oportunidades de las marcas para conectar con los consumidores a través de los vídeos pueden sacar partido de esa nueva realidad, pero ¿cómo?

Principalmente, identificando los micromomentos en los que los objetivos de los consumidores y los de una marca coinciden. Por ejemplo, si los consumidores quieren saber cómo hacer recetas, puede tener sentido que las marcas de alimentación suban a su canal de YouTube ese tipo de contenido (y así para cualquier otro sector/necesidad del usuario).

Por eso una vez que se identifican las necesidades de los consumidores es importante pensar en un plan para responder a esas búsquedas: creando contenido de calidad, pero también diseñando una estrategia de posicionamiento para que ese contenido aparezca cuando se busca, recurriendo, si es necesario, a anuncios en YouTube o búsquedas de pago.

Un artículo publicado en Puro Marketing