El contenido es de suma importancia en los tiempos digitales que corren. Es al fin y al cabo la gasolina que prende la mecha de los “leads” en una campaña.

Pero, ¿qué pueden hacer las marcas para incrementar la eficacia de sus contenidos? La respuesta a esta pregunta pasa más por la calidad que por la cantidad. Y para alumbrar contenido de calidad, son necesarias tres cosas (por este orden): tener una estrategia, hacer inventario y desarrollar y ejecutar un plan.

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Crear una estrategia (y documentarla)

A la hora de alumbrar una estrategia de marketing de contenidos, debemos tener muy claros los objetivos que buscamos conseguir con esta disciplina. ¿Qué queremos exactamente? ¿Aumentar el conocimiento de nuestra marca? ¿Generar “leads”? Probablemente una combinación de ambas cosas. Pero la búsqueda de objetivos no termina aquí porque, una vez definidos los propósitos generales de nuestra estrategia, llega el momento dejar de trazar metas más específicas.

Tras definir objetivos llega el momento de concretar a qué audiencia queremos que lleguen nuestros contenidos. No en vano, muchas de las decisiones que atañen directamente al contenido (incluyendo tema, formato y tono) dependen de la audiencia a la que éste se dirige.

El último paso en una estrategia de content marketing es determinar con claridad los mensajes que queremos inocular en la audiencia.

Hacer inventario

Cuando ya tenemos lista nuestra estrategia de content marketing, es importante auditar el contenido ya existente y documentar los siguientes aspectos:

– Audiencia buscada: el contenido puede intentar conectar con un grupo muy definido de público objetivo o con una industria muy concreta (o con ambas cosas a la vez).

– Fase de compra: ¿en qué punto del “sales funnel” se encuentra el contenido, en la fase inicial de toma de contacto o en una fase más avanzada en la que busca convencer al consumidor de la compra de un producto concreto?

– Tipo y formato: es importante documentar tanto el tipo de contenido (white paper, infografía, case study, etc.) como su formato (PDF, vídeo, etc.).

– Propietario: tener claro quién es el dueño del contenido es de suma importancia a la hora realizar cambios.

– Resultados: se trata de determinar si el contenido ha cumplido o no con sus objetivos iniciales.

– Frescura: ¿es actual el contenido? Y si no lo es, ¿podemos reciclarlo de alguna manera?

Desarrollar un plan

Una vez ponemos nombres y apellidos a nuestros recursos (y también a aquellos que echamos en falta), estamos ya en posición de decidir lo que vamos a hacer. El primer paso es priorizar nuestras necesidades. Y después desarrollar uncandelario editorial en base a los recursos disponibles.

No obstante, el plan no termina aquí. Si no queremos predicar en el desierto (y que nadie nos oiga), toca el momento de crear un plan de distribución y de promoción.

Una vez creado un plan de distribución y de promoción, no podemos permitirnos el lujo de no medir los resultados generados por nuestros contenidos. Esos resultados nos darán pistas de si nuestro content marketing va o no por el buen camino.

Un artículo publicado en Narketing Directo