Entrenar la mente a diario es algo que todo emprendedor que se precie debería de hacer. Y es que, actualmente ser emprendedor y mantenerse con vida es un reto para los nuevos empresarios. Eso dicen los datos, entre el 80% y 90% de este colectivo no alcanza los cinco años de vida por falta de habilidades personales para afrontar los desafíos.

Pues bien, existen una serie de ejercicios que tienen como objetivo entrenar la mente de los emprendedores para superar miedos, bloqueos y falsas creencias. Este entrenamiento les servirá para conocer cuál es el perfil del emprendedor de éxito y las claves para reunir todo lo que un buen emprendedor debe tener. Des de la Escuela de Emprendedores Jung reconocen que la formación que se imparte en España no fomenta el emprendimiento, si no que forma a las personas para que trabajen por cuenta ajena. Creen en la necesidad de que hayan “héroes emprendedores que inspiren” y sean referentes para las personas con nuevos proyectos.

Otro dato que refleja la situación laboral de los españoles, es que el 85% de las personas no es feliz con su puesto de trabajo dado que, en muchos casos, se ponen en marcha empresas sólo por dinero y sin conocer bien los pasos a seguir. La clave es pues, que los emprendedores se alineen con su talento y tengan una buena formación con el fin de potenciar sus capacidades y asumir los desafíos que le puedan surgir.

Teniendo esto en cuenta, te mostramos las 6 lecciones básicas del entrenamiento mental: la diferencia entre quienes viven a expensas de las circunstancias y de quienes lideran el éxito de su vida personal, profesional y económica ¡Conócelas y aplícalas!

Lección 1: El éxito es voluntario

Si la intención no va acompañada de una acción, no habrá movimientos

La realidad es: Si dices querer algo pero no has tomado acciones para conseguirlo por ti mismo, entonces no lo quieres. Es una farsa. Siempre se habla del éxito como algo preciado y difícil de conseguir y sí, lo es. Lo que pocas veces se dice es que ser exitoso es como la vida en pareja; tienes que elegirlo diariamente, cultivarlo y demostrarle que lo quieres a tu lado.

En este sentido, al éxito no le gustan los blanditos ni los flojos, ni los que creen que no avanzan porque “alguien más” es responsable de que sigan donde están, los que postergan decisiones. Del otro lado de la moneda, tampoco nos dicen que “no tenemos” que ser exitosos de la misma forma que el vecino, ni siquiera se nos exige serlo. Así que tranquilo, no pasa nada, porque al final del día esta es tu elección. Tuya y de nadie más.

Stretching out their legs and backs

Lección 2: La importancia de fijar un norte

En tu camino al éxito, asegúrate de poner la escalera en la pared correcta.

¿Quién fijó tus expectativas de éxito? ¿Tus padres? ¿Tus tutores? ¿El ambiente en el que te desenvuelves? ¿Tus amigos? ¿Lo que todo el mundo dice que se debe tener?

El éxito requiere temple, madurez y un conocimiento profundo de quiénes somos, qué queremos y qué estamos dispuestos a hacer para lograr las metas. En desarrollo humano te dirán: genera una visión personal o identifica tu propósito. Si te resulta complicado, intenta poner metas a un corto o mediano plazo en los planos personal, profesional y económico.

Tener un objetivo final 1) Te quita la presión de otras personas sobre cosas que no quieres (materiales, experiencias o emocionales), 2) Te ayuda a tomar decisiones sobre oportunidades o cambios de ruta (¿esta decisión me acerca o aleja de mi objetivo?) 3) Te ahorra tiempo, dinero y esfuerzo al enfocar tus recursos en el objetivo. Al final, debes responder: ¿a qué aspiras y qué rutas existen para llegar ahí? El reto está en enfocarse en el resultado esperado y nunca enamorarse de una ruta.

Lección 3: Saber pedir y gestionar

Saber hablar no quiere decir que sepas comunicarte.

Este es un problema común en diferentes latitudes. Hablamos diciendo una cosa y esperando otra. O bien, sufrimos del síndrome de “al ratito” o “poquito y mucho”. Y esto nos sucede por dos motivos: 1) Piensas que es agresivo o poco educado hablar directo 2) Simplemente no te has dado cuenta. No es lo mismo decirle a alguien: “Necesito tu apoyo antes del jueves con equis tema” a “Creo que me podrías ayudar uno de estos días con equis tema”.

Mientras en el primer ejemplo mi interlocutor capta la necesidad y urgencia de acción, en el segundo el interlocutor entiende que ayudarte es una opción y con base en eso decidirá si tiene tiempo, si le abre un espacio en su agenda o te envía material de lectura. Esto aplica igual para las cosas que te pides a ti mismo.

La próxima vez que necesites algo en específico o en un tiempo determinado, pídelo con todas sus letras.

Lección 4: La automotivación

Estar aquí y ahora.

En la motivación las corrientes actuales son blanco y negro. Está la que te dice: Que tu motivación no dependa de otro(s), tú tienes que ser tu propio motivo para avanzar. Y del otro lado está la corriente que dice: apóyate en tu religión, en tu familia, amigos. Pero ningún soldado ha ido al campo de batalla portando solo un arma. Aquí es lo mismo, se necesita de un set de herramientas que te permitan encontrar un centro en el cual apoyarte cuando las cosas no están avanzando como quisieras o la gente a tu alrededor intenta desanimarte.

Es una tarea diaria y constante; para lograrlo pregúntate ¿Qué te hace feliz? ¿Qué te motiva? ¿Qué tienes que agradecer hoy? Estas sencillas preguntas, que pocas veces nos realizamos, generan un ancla mental que te saca de las preocupaciones (la angustia de lo que aún no sucede) y de los arrepentimientos (lo que ya pasó) para traerte aquí y ahora donde puedes respirar, pensar y tomar acciones o soltar lo que ya fue.

Lección 5: Medir y adoptar las capacidades de reacción y rápida adaptación

El arte de planear sin ser aprensivo o inflexible.

Esta lección es quizá la más tarda de implementar porque requiere que ya hayas adoptado las primeras cuatro.

Primero: ten claro cómo vas a medir o saber que alcanzaste el objetivo. Si es un tema económico no es lo mismo decir “quiero ahorrar para comprar una casa” (cuánto necesito ahorrar y cuánto tiempo tengo, quién sabe), a decir “este año voy a ahorrar para -tal- cantidad para el siguiente año pagar el enganche de una casa que cueste entre x’s y x’s cantidad” (aquí hay tiempo y cantidad con la flexibilidad de un rango de precio).

Segundo: no seas aprensivo. Si ya decidiste tomar al toro por los cuernos, excelente. Pero por favor, no te estreses. Ten conciencia de las cosas que están en tus manos y ocúpate de ellas, y sé muy consciente de las cosas que están fuera de tus manos y déjalas tomar su propio curso.

Tercero: fluye en la carretera de la información. Una vez que estás ejecutando es vital escuchar las señales del entorno, tal vez necesitas ajustar ciertas cosas, buscar un asesor financiero, un mentor, estudiar alguna especialización. Investiga y asesórate, esto te permitirá reaccionar oportunamente, adaptarte conforme vayas avanzando en tu ruta y tomar decisiones conscientes e informadas.

Lección 6: Disciplina, la base todo entrenamiento y el detonante de la estabilidad

Si vas a cambiar o lograr algo, necesitas hacerlo parte de tu vida diaria.

Si has dicho: “Me aburre la rutina” cada vez que alguien te habla de “ser disciplinado”, seguramente lo asocias con una vida cuadrada y poco o nada improvisada, pero es una percepción errónea. Una persona disciplinada es la que realmente quiere las cosas que dice querer y se cultiva continuamente para alcanzar sus objetivos. Es reactivo al ambiente, ajusta el entrenamiento cada vez que se requiera y se da el permiso de tomar pausas si así lo desea.

En lo personal, la disciplina me ha dado: 1) Satisfacción por lograr mis metas en el tiempo esperado, 2) Posibilidad de aprovechar al máximo el conocimiento de la gente a mi alrededor, 3) Una mente creativa, 4) Estabilidad emocional y 5) Estabilidad económica. También me ha fortalecido en cada uno de los roles que me toca jugar. Te vuelves una mejor persona y un mejor líder.

Te dejo con dos reflexiones: 1) Eres exitoso en tu propia manera y 2) Toda persona exitosa comenzó con la idea y firme convicción de serlo. Entrenar tu mente te dará la entereza para ejecutar las acciones que te lleven a cumplir todo lo que te propongas.

Un artículo publicado en Muy Pymes