¿Está sobrevalorados los influencers? Su influencia no es tan poderosa como la pintan

¿Cómo se difunde la información? ¿Cómo damos un empujón a la difusión de la información cuando tenemos en mente el lanzamiento de nuevo productos o servicio? Estas preguntas quitan el sueño (con razón) a muchísimas empresas.

La convención (convenientemente veteada de intuición) apunta a única respuesta: la clave para que la información se difunda como la pólvora es identificar a quienes son dueños de mayor influencia y poner en sus manos aquello que queremos comunicar. Es así (supuestamente) cómo da más muestras de eficiencia el “word of mouth”.

Desafortunadamente identificar a las personas dueñas de una mayor influencia dentro de una red puede ser un proceso tan largo como costoso. Poner nombres y apellidos a los influencers de más relumbrón en una red de apenas 200 personas implica, por ejemplo, más de 2.500 millones de variaciones distintas (que se multiplican por supuesto exponencialmente cuando hablamos de redes de mil personas o un millón de personas).

¿Merecen realmente la pena tantos quebraderos de cabeza a la hora de difundir la información? Parece que no. Según un reciente informe de la Universidad de Stanford, quienes desean dar alas a una información de nueva hornada y apuestan por el azar puro y duro a la hora de diseminarla pueden obtener resultados tan buenos como quienes se involucran en un análisis mucho más profundo.

Plantar la simiente de una nueva información en 7 personas elegidas al azar puede lograr idénticos resultados en términos de alcance que sembrar la información en cinco personas seleccionadas de manera óptima, de acuerdo con el estudio de la Universidad de Stanford.

“Difundir información en una red de personas puede ser extraordinariamente costoso, y elegir con tino a las personas adecuadas para que algo alcance el estatus de viral es completamente imprevisible”, explica Mohammed Akbarpour, uno de los autores de la investigación. “En este sentido a veces merece la pena ignorar por completo la red y sembrar la información de manera totalmente aleatoria y utilizando a unas cuantas personas más a modo de ‘semillas’”, recalca.

Vía: Marketing Directo

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