Cuatro años y cientos de millones de dólares le ha supuesto a Google su intento de emular a Facebook con el fracaso de Google+ que ahora, por fin, parece que comienza a dejar caer en el olvido (al menos como red social). Ya no se requiere a los usuarios contar con una cuenta en la fallida red social del gigante de las búsquedas para acceder a YouTube y, los aspectos más válidos de la misma como las fotografías, ya se han salvado en servicios independientes.

Google ha recorrido un largo camino lleno de situaciones complicadas e incluso embarazosas para construir su propia red social con la que hacer frente a Facebook. Años de lecciones que no le han servido para comprender en absoluto el poder de comprensión de los medios sociales que tiene la compañía de Mark Zuckerberg.

Lo cierto es que la razón que llevó a Google a lanzar Google+ no ha desaparecido y es posible que el fracaso no haya hecho sino acrecentar aún más sus deseos de alcanzar su meta. No es que la compañía esté ahora más cerca de lograrlo que antes sino que, puede tomar un atajo como sería la tan rumoreada compra de Twitter.

Su afán por contar con una potente red social no reside directamente en hacer frente a Facebook o conseguir una nueva plataforma a través de la que colocar publicidad. El motivo lo encontramos en sus ganas de conseguir datos de los usuarios en tiempo real sobre sus hábitos lo que le ayudaría a afinar aún más los algoritmos sobre los que trabajan su publicidad y resultados de búsquedas.

Desde el nacimiento de Google+, nos encontramos inmersos en una época en la que el conocimiento de los datos que nos proporcionan las redes sociales se ha convertido en algo tan importante como vigilar el tráfico que se dirige a los contenidos o publicidad a través de las búsquedas.

Jose Manuel Fuentes Prieto

Por esta razón, Google y Twitter decidieron enterrar el hacha de guerra (en los comienzos de la red social ambas compañías eran socias) para firmar un acuerdo por el que los tuits pueden aparecer en los resultados de las búsquedas.

Un caldo de cultivo perfecto al que se acaba de añadir un ingrediente perfecto: lacaída a mínimos históricos de Twitter en Bolsa lo que rebaja considerablemente su precio en una hipotética compra. La red social siempre ha defendido que quiere mantenerse como una empresa independiente pero lo cierto es que su situación, sumado a sus dificultades para aumentar su base de usuarios, hacen que Google pudiera hacerse con la plataforma de microblogging por unos 20.000 millones de dólares.

Candidatos para hacerse con la red social del pajarito lo cierto es que no faltan. Facebook, Apple, Microsoft e incluso Amazon son algunos de los nombres que han sonado con más fuerza en las quinielas. Ahora sólo queda esperar para saber si el popular pájaro azul continúa volando sólo o decide aceptar la compañía de un gigante tecnológico.

Un artículo publicado en Marketing Directo