La tecnología y la sociedad evolucionan a un ritmo que casi ninguna organización puede seguir. Muchas de las que apuestan decididamente por incorporar nuevas tecnologías, continúan lastradas al no entender el cambio de comportamiento producido en sus clientes. Y ya nos avisó Darwin de que “no sobreviven los más fuertes, ni los más rápidos, ni los más inteligentes, sino los que mejor se adaptan al cambio”.

En un mundo hiperconectado y repleto de actores es imperativo sorprender y emocionar al consumidor. Sin embargo, impactar y hacernos memorables en cada contacto no es tarea al alcance de todos. No basta con disponer de las herramientas adecuadas. Cada organización necesita el apoyo de perfiles que la ayuden interpretar lo que subyace en este nuevo modelo, a elaborar su guía para orientarse en la jungla de lo que está sucediendo.

Emerge un nuevo perfil profesional, generador de ideas y ávido del error-prueba que aporta su conocimiento (know), aliñado con altas dosis de innovación y creatividad. Y lo hace en todo momento y lugar (de ahí lo de nómada). Estos perfiles serán nuestro kit de supervivencia.

¿Cómo y dónde se aprende a ser un knowmad?

La buena noticia es que cualquier puede hacerlo. Ser o no un Knowmad no es una cuestión de titulación, ni mucho menos de edad. Es una cuestión de actitud,y sobre todo, de mentalidad.

La mala es que no se enseña. Cada persona se descubre como un knowmad cuando se mira hacia dentro para poner de relieve sus propias fortalezas y, desarrollando la capacidad de ser autodidacta, aprende a extraer conocimiento de uno y mil sitios, incluida su vida anterior. Buscando reenfocar todo lo que sabe y aprende hacia propuestas de actuación que puedan funcionar en el contexto que se trae en cada momento entre manos.

¿Cómo genera un knowmad sus propias oportunidades? Cada maestrillo tienen su librillo, pero éstas son algunas claves

ejecutivo

  • Alfabetización digital. El knowmad domina las nuevas tecnologías y se sirve de ellas para no dejarse apabullar por la ingente cantidad de información que existe en Internet. Bucea sin descanso en todo tipo de fuentes y temáticas y está atento para meterlas en la coctelera, generando nuevos conceptos que aplicar.s. No subestima ningún aprendizaje y desaprende tan rápido como ha aprendido, activando su pensamiento lateral para mejorar la experiencia creativa.
  • Hiperconexión. Un knowmad genera ideas en base a su propio conocimiento y a través del que poseen las personas con las que contacta. Viviendo en Facebook, Twitter o Linkedin, extraen información que saben capitalizar. Y la comparten urbi et orbi. Crean y cultivan con mimo sus redes conectando todo tipo de perfiles e intereses. Saben que todo suma y son capaces de trabajar con casi cualquier persona.
  • Adaptación. La versatilidad es su fuerte y ello le permite hacer frente a todo tipo de situaciones. Saben el aprendizaje es un perpetuum mobile y está en todas partes (universidad, escuelas de negocios, internet, libros?). Y hacen de su capacidad para actualizarse el eje de su valor como profesional adaptable, perfecto cuando prima la diversidad y la innovación constante. En un escenario donde las tareas ya no son tan concretas, ni el lugar de desempeño tan relevante, saben abrir espacios que combinan lo presente y lo virtual sin despeinarse.
  • Humanismo. Al contrario de lo que puede parecer, los knowmads no son ermitaños. Saben que las personas son importantes y ponen en valor el conocimiento que generan y transmiten. Aprender a escuchar de forma activa y se dejan sorprender sin prejuicios por lo que otros les pueden aportar. Trabajan la cultura del cero ego, intentando fluir en la comunidad de manera natural, dejando huella en beneficio del grupo pero disfrutando a tope de la experiencia de aprendizaje.
  • Experimentación sin temor al error. Los knowmads conocen de cerca el error. Lo viven en primera persona un día sí y otro también, pero no les asusta, ya que lo asumen como una experiencia de aprendizaje más. Son líderes de sí mismos, y asumen constantemente riesgos como parte natural de la ola de innovación en la que viven inmersos. Saben que el que “no se cae, es el que no se levanta” y no les preocupa tanto errar como dejar de aportar.

Fácil, ¿no? Pues vamos todos a ello porque mucho me temo que, en este mundo digitalizado, donde muchas tareas serán sustituidas por robots, todos estamos llamados a desarrollar una serie de destrezas y habilidades si queremos conservar la nuestra.Las expectativas de trabajo dejan de depender del entorno en que hayas nacidopara hacerlo de aquello que puedas ofrecer.En 2020, cuando casi toda la población mundial tendrá acceso a internet, o eres diferencial por lo que aportas o no serás.

Queramos o no nuestra sociedad está cambiando. Mutar a knowmad es una obligación para todos los que queremos aprender a gestionar estos cambios y adaptarnos a ellos con estrategias positivas.

Y las empresas, ¿están preparadas?

Aunque muchas empresas han comenzado a adoptar entornos de trabajo y unas estructuras de mando más flexibles, lo cierto es que la mayoría se siguen manejando con el modelo industrial, donde el trabajo es sinónimo de tarea, resultado, oficina y horario. Y es por tanto cierto que no todas las organizaciones están preparadas para trabajar en este nuevo paradigma.

Igual que los profesionales debemos cambiar, las organizaciones deben reinventarse para Integrar personas autónomas que formen redes abiertas por las que fluya el conocimiento. El “darwinismo digital” se impone. El que no se adapta, muere.

  • Revisando sus esquemas organizacionales. Porque integrareste nuevo tipo de talentos precisa de redes horizontales de trabajo en vez de rígidas estructuras. De organizaciones más abiertas capaces tanto de acoger al knowmad y rentabilizar su aporte de valor coo de garantizar la convivencia con los profesionales vinculados de forma convencional.
  • Ofreciendo flexibilidad. Transformando los espacios de trabajo que incorporen dinámicas y herramientas de coworking. Dando sitio a ecosistemas donde convivan la movilidad, la colaboración y la hiperconectividad. Dando alas a la conciencia organizativa colaborativa y conversadora.
  • Buscando expectativas diferentes con que motivar a sus empleados. El empleado knowmad es un profesional motivado por aportación de valor. El ascenso jerárquico y las carreras profesionales no son las recompensas más adecuadas. Para los knowmads es más importante la capacidad de poder reinventar su trabajo día a día, de experimentar sin límites, de dar vueltas en círculos. Parece que el desarrollo de la cultura organizativa deberá dejar de lado el control para inspirarse en el propósito.
  • Promoviendo sin límites el aprendizaje. John Moravec, uno de los impulsores del concepto knowmad, habla de la necesidad de incorporar en las empresas el aprendizaje invisible, dando espacio para que los empleados generen sus propios entornos de aprendizaje. Oiremos hablar y mucho de los Personal Learning Environment (PLE) y de las Personal Learning Networks (PLN) que funcionan como fuentes de conocimiento y que adquieren múltiples expresiones (blogs, redes sociales, wikis…). Sin espacio para aprender, el knowmad está fuera.

Los knowmads aportan ideas, creatividad y un gran valor agregado a las empresas, pero a éstas les costará retenerlos sin un modelo de trabajo por objetivos que les permita desarrollarse. Porque si algo caracteriza a este nuevo perfil es que adora el cambio. Y saben que si no encuentra el campo abonado que busca, lo hará en cualquier otro lado: trabajando por su cuenta, en otro sector, o lo que es peor, en la competencia.

Un artículo escrito por Virginia Cabrera Nocito