Olvida todo lo que sabes del trabajo. Olvida los contratos fijos y el pasar años en la misma empresa. Olvida conceptos como el presentismo, los horarios fijos y las vacaciones de verano. Olvida incluso tener una nómina a fin de mes que estipula que has ganado el sueldo correspondiente a tus últimos 30 días de duro esfuerzo. Prepárate en cambio para una nueva forma de trabajar y concebir la empresa. Llegan los Knowmads.

Acuñado por John Moravec, el término Knowmad une los términos Know (saber, conocimiento) y Nomad (nómada) y literalmente, podría traducirse como un nómada del conocimiento o saber, aquel que traslada su conocimiento allá donde se lo requiere en el momento en que se pide.

De alguna forma, como explica Raquel Roca, autora del libro “Knowmads: Los trabajadores del futuro“, el Knowmad es la evolución natural del freelance, aplicado al grueso de trabajadores de una empresa. Trabajadores que gracias a las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías, junto a la necesidad de las empresas de ser cada vez más flexibles, ligan su carrera profesional a proyectos y no a las organizaciones.

Trabajadores del s.XX vs Knowmads del s.XXI

La esencia del trabajador del siglo XX viene definida principalmente por la revolución industrial de finales del s.XIX. Turnos de ocho horas, descanso los fines de semana, vacaciones asociadas con los meses de verano, etc. Sin embargo son cada vez más las voces que aseguran que tanto la jornada laboral como la forma de trabajar actual, ha quedado obsoleta cuando se tienen en cuenta las posibilidades que ya ofrecen las nuevas tecnologías.

Y no sólo lo dicen organizaciones fuertemente comprometidas con la conciliación de la vida laboral y familiar como podría ser ARHOE, sino que incluso una persona tan poco sospechosa como Carlos Slim, aseguraba hace pocos meses: “¿No sería mucho más interesante para trabajadores y empresas trabajar 12 horas al día durante tres días y tener cuatro días libres por semana? De esta forma se podría contratar más personal y las empresas serían más productivas”.

A nadie se le escapa que en la sociedad industrial, e incluso hoy en día, en la mayoría de los casos los trabajadores permanecen generalmente en un lugar físico fijo, para realizar funciones muy concretas que no siempre permiten desarrollar el conocimiento y mucho menos, trasladarlo a ámbitos nuevos.

En cambio las actividades asociadas a los trabajadores de la sociedad de la información y del conocimiento se han vuelto mucho menos específicas en términos de ubicación y de las tareas a desempeñar, lo cual se ve favorecido por las tecnologías que permiten efectuar buena parte del trabajo de manera virtual. Como indica en la entrada que en Wikipedia se dedica a este colectivo,  “los knowmads tienen la capacidad de volver a configurar y contextualizar su espacio de trabajo en cualquier momento, intercambiando información e ideas con otros profesionales, lo que genera ideas, productos y servicios muy diferentes a lo que haría cada uno por su parte”.

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Los peligros de la flexibilidad

Bien entendida, la flexibilidad que aportan los Knowmads tiene muchas ventajas para los trabajadores, que de esta forma pueden enfocar su talento a distintos proyectos que les pueden resultar interesantes y por lo tanto, obtener un mayor beneficio económico y personal. También para las empresas, que pueden acceder a una mayor bolsa de talento y sobre el papel, contar siempre con los mejores para cada proyecto.

Pero como explica la propia Raquel Roca en una reciente entrevista concedida a Efe Emprende, todavía hay mucho camino que recorrer: “Las empresas tendrán que afrontar un cambio de mentalidad respecto a sus trabajadores, para abandonar los sistemas ‘jerárquicos, opacos y pesados’ que generan ‘entornos enfermos’ marcados por una ‘desconfianza latente’ respecto al trabajador”.

Una mentalidad que curiosamente es más propia de las pymes de las grandes empresas, muchas de las cuales sí que están más acostumbradas a conceptos como gestión del cambio o incluso, promueven el emprendimiento dentro de sus organizaciones, lo que se conoce como intraemprendimiento.

Dentro de esta tendencia y teniendo en cuenta factores como la automatización y la robotización de muchos puestos de trabajo se calcula que para el año 2020, casi la mitad de la población activa mundial pertenecerá a esta categoría Knowmad, ligada en gran medida a los nativos digitales. ¿Qué ocurrirá con aquellos que no lo sean?

Esta nueva forma de trabajar y de entender la organización no puede convertirse en una excusa para precarizar aún más el empleo. El trabajador puede que deba responsabilizarse cada vez más de su carrera laboral, pero la protección de la que disfruta actualmente, corre el peligro de desaparecer si más que favorecer la figura de este Knowmad y alentar el desarrollo de nuevas competencias, se fuerza a que sea así, obligando a los trabajadores a entrar en un escenario en el que muchos empleados ni desean estar, ni están preparados para ello.

La tecnología debe ser un medio en este caso para un fin mejor y no como algunas empresas pueden entender, un fin que sirva a intereses que pasen por salarios más bajos, menos costes laborales o discriminación de los colectivos más vulnerables. Bienvenidos sean los Knowmads, pero no los convirtamos en una excusa para la precarización del empleo.

Un artículo escrito por Rodolfo de Juana