Cuando se habla de cambios y de tendencias, de elementos que están revolucionando las cosas, se suele hablar de cuestiones que tienen un impacto altamente novedoso. En el análisis de las tendencias, se suele hablar siempre de aquello que va a cambiarlo todo, de la próxima gran novedad, olvidando que, antes de que la gran novedad tenga sentido y funcione, hay que tener bien asentado lo que fue una novedad en el pasado y se ha convertido, sin embargo, en un elemento básico en el presente.

Por ello, de vez en cuando no viene mal hacer un análisis de las bases y ver cuáles son esos elementos básicos que todo el mundo debería emplear (y hacerlo bien) y analizar cuál es la posición que la empresa tiene en ese terreno. Tan importante es para un marketero el saber qué llegará en el mañana como comprender qué es lo que se ha hecho hasta ahora y cuán a la altura ha estado de ello.

¿Y cuáles son esas tecnologías que deberían haberse convertido ya en básicas en la estrategia de marketing que cualquier profesional establezca y que deberían ser empleadas de forma recurrente? Un análisis en AdWeek ha analizado cuáles son las cuatro patas básicas en cambios tecnológicos que las empresas deberían tener en cuenta. De hecho, estas tecnologías no son solo ya como una suerte de lista de mínimos sino que el usarlas mal (o no hacerlo) puede empujar a la compañía y a su estrategia de marketing a una situación poco deseada.

Se podría decir que si se quiere sobrevivir, no se puede descuidar ninguno de los puntos de este listado.

La nube

La nube ha cambiado muchísimas cosas y ha tenido un impacto directo sobre cómo operamos y sobre los recursos que tenemos disponibles. Como apuntan en el análisis, para los marketeros ha supuesto una modificación esencial, una que ha cambiado por completo las cosas en lo que concierne a bases de datos. La nube ha hecho que las posibilidades de almacenamiento de datos sean mucho más amplias y mucho más elevadas y que, por tanto, se le pueda sacar más beneficio que nunca.

El cloud ha hecho además que los problemas tecnológicos sean menores. Gestionar la información es cada vez más sencillo y menos complejo y obtener resultados es cada vez más fácil y además se puede hacer con cada vez mejores conclusiones. Ahora se puede hacer un filtrado mucho mejor, se puede acceder a la información de un modo más granular y se puede ir a lo más específico. Es más fácil que nunca conocer al consumidor de un modo personalizado.

El móvil

¿Hay que seguir repitiendo que el móvil ha cambiado por completo lo que hacemos y el cómo lo hacemos? Lo cierto es que parece hasta en cierto modo redundante seguir insistiendo en esto, pero no puede evitarse el meter al móvil cuando se analiza cómo la tecnología ha modificado el panorama. El móvil se ha convertido en un elemento básico de nuestro día a día. Como apuntan en el análisis, el móvil es “lo nuevo normal”, el nuevo término medio.

Cada vez más personas tienen dispositivos móviles y en algunos mercados se podría decir que directamente todo el mundo tiene ya un terminal móvil. El móvil se ha convertido en el punto de acceso a la información, en el método de comunicación primordial y en el elemento clave para hacer llegar mensajes. Los anunciantes se han lanzado a la conquista del móvil y las compañías tecnológicas no paran de desarrollar cosas para el escenario móvil.

Puede que haya aún quienes hablan del móvil como una opción o como una posibilidad de futuro, pero lo cierto es que se equivocan. El móvil ya no es algo que pueda pasar, sino algo que tiene que ocurrir y no emplearlo supone un fracaso. Es simplemente una manera de quedarse atrás.

Las redes sociales

¿Se puede escapar a las redes sociales y a su alcance? Los analistas ya apuntan que no. Es imposible no tener en cuenta a las redes sociales a la hora de establecer una estrategia porque las redes sociales son ya un elemento recurrente en la vida de los consumidores.

Sin embargo, el universo de los social media no debe verse solo así. No hay que pensar en ellos solo como un espacio en el que los consumidores están y donde por tanto se podrán posicionar mensajes, sino más bien como un nuevo abanico de oportunidades. Las redes sociales permiten comunicar, pero también son una fuente constante de información ya que los usuarios están hablando todo el rato de lo que hacen y de lo que les gusta.

No hay que quedarse con lo obvio, con lo esperable, sino que hay que ir a la conquista de las redes sociales de un modo mucho más amplio.

La inteligencia artificial

Esta puede ser la cuestión más llamativa y hasta chocante que los marketeros pueden encontrar en este listado. Al fin y al cabo, las otras tres tecnologías sí parecen básicas y comunes, algo en lo que todo el mundo parece estar de acuerdo con que están por todas partes. La inteligencia artificial suena a película de ciencia ficción… pero en realidad es el nuevo elemento de lo común para la estrategia de marketing. Los gigantes empiezan a usarla cada vez más y más y, al final, están creando servicios que hacen que esté más y más cerca de los potenciales usuarios a nivel empresa que no tienen ese tamaño y ese peso.

La inteligencia artificial está cambiando ya las cosas y los marketeros tienen que ser capaces de comprender cómo lo están haciendo. La inteligencia artificial ayuda a ser más eficiente encontrando patrones, haciendo previsiones e incluso adelantando qué se debe decir. Son solo algunos ejemplos. Los marketeros pueden ser mucho más eficientes y más efectivos y, sobre todo, no deben quedarse atrás mientras sus competidores están ya dándole una oportunidad.

Un artículo publicado en Puro Marketing