Nunca debemos menospreciar el valor que tiene la primera acción en un proyecto, aunque a veces tiremos del: ‘lo importante es empezar, luego ya veremos’, y es verdad que a veces ayuda a desencallarnos, por experiencia he comprobado que no es la mejor estrategia.

Un proyecto está compuesto por un número variable de acciones, pero la primera que físicamente llevaremos a cabo, no es una simple acción, tiene un valor estratégico importante, y como tal, debemos dedicarle la atención que se merece ya que a esta llegaremos después de un proceso al que llamamos planificación natural, y nunca será fruto de la casualidad, y pocas veces de la espontaneidad. 

Antes de continuar, aprovecho para recordar que es crucial, para su buen desarrollo, tener claro que un proyecto es un conjunto de acciones que nos llevan a un resultado. Hay una serie de puntos clave que deben tenerse en cuenta en la definición de estas acciones: que la descripción de lo que representan sea completa, que esté claramente expresada (eso quiere decir que ni que nos cueste o nos dé pereza describirla/escribirla al detalle, debemos hacerlo) y también es necesario cuidar que el verbo que las define sea el adecuado, sino ya empezaremos mal.

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Debemos hacerlo así porque conseguiremos predisponer a nuestro cerebro para pasar a la acción (valga la redundancia), a parte del hecho que este trabajo en la definición de las acciones, a mi modo de entender, ya es una parte necesaria del propio proyecto. Todos sabemos lo que pasa con los proyectos que empezamos prematuramente o sin planificar, que se desvanecen, o bien, el resultado dista mucho del que podría haber sido.

Proyecto=Resultado

Volviendo a la primera acción, creo que debemos dedicarle su minuto de gloria. Como decía al principio, considero que tiene un valor estratégico muy importante,  porque es donde se produce el ‘click’, el paso necesario para transformar la idea en realidad.

A mí, me gusta imaginármelo como en el efecto de condensación de un gas, una cosa invisible se hace visible, y esa primera gota de líquido corresponde a la primera acción física de un proyecto, luego vendrán más. Esa gota aparece cuando la temperatura (además de otras condiciones) llegan a un punto exacto, ni antes ni después.

Este punto exacto aparece cuando le hemos dedicado un tiempo, hemos madurado y analizado lo que queremos y como llegaremos a ello, surgiendo una primera acción (… la gota) que multiplicará las probabilidades de éxito del proyecto. Así, y volviendo a las condiciones que se requieren para que un gas se condense, deberemos procurar que las condiciones sean las correctas en la planificación de un proyecto. Y en este caso, si seguimos los pasos de la planificación natural, tendremos estas condiciones ideales.

Y cuando conseguimos condensar la primera acción física que debemos realizar, es señal que la reacción empieza a desencadenarse, y además, de forma correcta.

Un artículo publicado en Efectivitat