¿Te has preguntado porque a veces no funciona la motivación en tu trabajo y  nada parece tener sentido?

Las investigaciones más recientes nos están revelando que la respuesta de la conducta en las organizaciones va mas allá de la lógica tradicional de motivación basada en premios y castigos.

Aunque este tipo de motivación pueda funcionar en algunos casos, lo cierto es que en la era del conocimiento cada vez hay más evidencia de la poca utilidad de la lógica que nos ha heredado la Era Industrial, la cual proclama:  “Premia la conducta que quieres fomentar, y castiga la que quieres evitar”.

Esplendor y muerte de la motivación del palo y la zanahoria.

La filosofía detrás de la motivación tradicional, pareciera hacernos pensar que las personas funcionamos como el caballo que le muestran una crujiente zanahoria para avanzar, y si eso no es suficiente para que camine, entonces está una vara dura para amenazarlo o castigarlo.   El problema es que esa motivación ya no funciona en la era del conocimiento.

El paradigma de la zanahoria y la vara que funcionó en la Era Industrial, cuando los trabajos eran en su mayoría operativos, rutinarios y sin necesidad de usar mucha creatividad.    Sin embargo, aún hoy lo he visto reflejado en muchas organizaciones supuestamente vanguardistas, que siguen pensando que el hombre es un robot y que la única manera de  motivarlo ( u obligarlo)  a trabajar en algo es en base a la motivación extrínseca.

Los experimentos de Harry F. Harlow en 1949 y Eduard Deci en 1969, despertaron la sospecha de que existía una tercera manera de motivar a las personas, la motivación que nace por el placer de la actividad misma.  Es decir, la motivación intrínseca.  En sus experimentos demostraron que el significado de la actividad y la valoración de la actividad en si misma pueden ser poderosos motivadores.

El tercer impulso

Ya más cercanos a la época del conocimiento actual, estas investigaciones tuvieron eco y continuidad a con autores como Daniel Pink y Dan Ariely, entre otros,  quienes nos han descubierto la sorprendente verdad sobre lo que nos motiva, concluyendo que para los trabajos de tipo algorítmicos (o lineales), que consisten en una serie de pasos que siempre llevan al mismo resultado, es útil la motivación extrínseca, pero para los trabajos heurísticos (no lineales) que pueden tener muchas soluciones, se requiere la motivación intrínseca.

En otras palabras, en la actual Era del Conocimiento, es más importante el significado de lo que hacemos, que lo que nos pagan por hacerlo.  Al trabajo que se hace por placer, deja de ser trabajo y se convierte en algo divertido, en un reto, y en algo que nos gusta hacer independientemente de la recompensa.  A este tipo de motivación también se le ha llamado el tercer impulso.

Proyectos como Wikipedia, en contraste con  Encarta de Microsoft, tuvieron mucho más éxito, a pesar de que el primero se hizo por personas que no se les pagó nada, quienes son las que a través del método código abierto, se construyó la enciclopedia en linea más consultada el día de hoy.      Ante este impredecible éxito, Encarta tuvo que salir del mercado en el 2009, a pesar de que se construyó con personas bien pagadas y toda una empresa respaldando un tipo de motivación equivocado.

¿Qué puedo hacer para mejorar mi motivación?

Como conclusión para aplicarse en tu día a día, puedes analizar que tipo de motivación está llevando a cabo tu organización, y también como manejas tu motivación propia.   ¿Esperas que tu jefe te motive? ¿Que la empresa te ayude a emocionarte con tu trabajo?   Si es así, es posible que tengas el mismo fin que ENCARTA, te faltará esa motivación que nace del placer de hacer lo que haces.

De acuerdo al investigador Dan Ariely, la motivación en la era del conocimiento no puede igualarse sólo al pago. Pues los profesionales de la era del conocimiento necesitamos que el trabajo tenga Sentido, Significado, Creatividad, Reto, Pertenencia, Identidad y Orgullo.

1.- No esperes que tu jefe, los incentivos, prestaciones, condiciones laborales sean los que te motiven.  Siempre y cuando no sea un caso extremo de vivir en malas condiciones laborales,  practica la filosofía de no esperar mucho de la empresa y de los demás, para evitar frustraciones.

2.- Identifica si el tipo de trabajo que haces es rutinario y no requiere de nuevas soluciones.  Si es así, deberías plantear que el incentivo se mueva a trabajos con indicadores más operativos, de desempeño, etc.  Y tratar de incluir en tu trabajo proyectos nuevos que requieran de tu creatividad.

3.- Trata de identificar que tipo de función de tu trabajo harías sin que te pagaran.  Esto es necesario para que identifiques que tipo de trabajo lo puedes convertir en algo placentero en si mismo.   De esta manera, será mas fácil integrar proyectos que te hagan salir de tu zona de confort y que supongan soluciones creativas.

4- Pregúntate: ¿Porqué mi trabajo es importante?  Al hacer varias preguntas del tipo “paraqué hago lo que hago“, sirve mucho para identificar e integrar ese sentido y significado que requieres saber sobre el propósito y sentido de tu trabajo.

5.- Practica la filosofía de divertirte en tu trabajo.   Si en la mañana te programas mentalmente diciendo: “hoy no voy a trabajar, me voy a divertir”, puedes ir cambiando ese chip con el que te programas todos los días de ver el trabajo como un castigo, y puede ser que tu motivación se incremente al quitar la connotación dolorosa de “trabajo”.

¿Que piensas de esto?  ¿Has vivido la motivación intrínseca en tu trabajo?  ¿Has vivido retos que por si mismo te motiven y se te olvide el miedo al fracaso?  Me gustaría mucho saber tu opinión o tu experiencia con la motivación en tu trabajo, te espero en los comentarios.

1 Abrazo ! Un artículo de Joaquin Olivas