Juntos suman una fortuna que ronda los 100.000 millones de euros –98.450 para ser exactos– y forman parte de la élite de los más ricos entre los ricos del planeta, ese selecto club que anualmente aparece en la lista Forbes. Son seis empresarios españoles que han llegado a la cima con una buena dosis de esfuerzo y dedicación, sabiduría, aciertos y errores, aprendizajes y mucha pasión por lo que hacen. De personas como Amancio Ortega, Juan Roig y Hortensia Herrero, Rafael del Pino, Sandra Ortega Mera e Isak Andic Ermay, los ‘seis magníficos’ de los que os hablamos, podemos aprender mucho.

Nosotros nos quedamos con estas cinco experiencias que se tornan en orientación y consejos de aquellos que un día cualquiera como este, hace no pocos años, puede que estuvieran dando sus primeros pasos en el mundo del emprendimiento. Por las cifras que se mueven en torno a ellos, está claro que muchas cosas las hicieron muy pero que muy bien…

1. Amancio Ortega y el imperio que todo empresario soñaría crear, Inditex.

Es líder de la lista Forbes con una fortuna de 71.000 millones de euros y una empresa que está valorada en bolsa en más de 100.000 millones de euros. De tener un pequeño comercio en la coruñesa calle Juan Flórez a dirigir una compañía referente a nivel nacional e internacional, con tiendas repartidas por todo el mundo y cientos de miles de personas vestidas con sus prendas.

Del liderazgo de Amancio se podrían destacar no pocas cosas pues su gestión es caso de estudio en numerosas escuelas de negocio. Si hay algo que destaca es la decidida apuesta por el trabajo en equipo y por delegar funciones en excelentes profesionales. La toma de decisiones se toma de forma conjunta y el cliente está siempre en el centro de las acciones que ejecuta la compañía. La inteligencia de negocio es clave y este es un aspecto fácilmente exportable a cualquier iniciativa emprendedora: conoce a fondo a tu potencial consumidor, cuáles son sus gustos y preferencias, que le disgusta, donde va a realizar el consumo del producto-servicio, cómo hacérselo más fácil… Se trata solo de optar por la escucha activa y traducir la información que obtengas en planes de acción y estrategias.

2. Juan Roig y Hortensia Herrero, los ‘tenderos’ de barrio de toda España.

Ambos están al frente de una de las marcas más valoradas y reconocibles del país, Mercadona, habiendo superado incluso en lo que a branding se refiere a un gigante como El Corte Inglés. La empresa valenciana tiene operativos 1.600 supermercados en tierras españolas y en 2015 cerró con una facturación que rondaba los 21.000 millones de euros. Pronto comenzará su internacionalización, pasando primero por el país vecino, Portugal.

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El ‘profesor’ Roig está obsesionado con la rapidez de respuesta sin que ello suponga un menoscabo de la calidad que quieren mantener. “Es preferible ser ágil que grande” es una de sus máximas, por lo que buscan proveedores que le aporten agilidad sin importarle que sean pequeñas empresas y no grandes compañías. Lo importante, siempre, es que el cliente se sienta satisfecho, por eso también Mercadona es muy pro-innovación, trabajo de campo que realizan en centros específicos donde se testan nuevos productos con potenciales compradores de los mismos. Esta idea de dar a probar antes de lanzarse a la fabricación sin medida podemos adaptarla a nuestro negocio, aunque se trate de una pyme. ¿Maneras? Desde enviar prototipos a casa de los usuarios para conocer qué les parece hasta remitir encuestas, por ejemplo. Formas, haberlas haylas y el beneficio del testeo es muy significativo.

3. Rafael del Pino o cómo construir un auténtico imperio de la nada.

La familia del fundador de Ferrovial, Rafael del Pino y Moreno, está sabiendo llevar bien el testigo de una compañía que nacía en 1952. El que fuera su fundador, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, abrió su primera oficina en un desván junto a la iglesia de los Jerónimos, en el corazón de Madrid. Más de seis décadas después, la compañía factura más de 9.700 millones de euros y sus descendientes –Rafael del Pino y familia– ocupan el tercer puesto de españoles en el ranking de Forbes. Cuatro son las líneas de negocio actuales del grupo: Servicios urbanos y medioambientales y mantenimiento de infraestructuras e instalaciones; ejecución de proyectos en aeropuertos; la división de construcción de obra civil y edificación; y promotora de infraestructuras de transporte (autopistas).

Rafael del Pino (hijo) posee el 20,251% de la compañía. María, Fernando, Leopoldo y Joaquín forman parte de esta ecuación que sigue cosechando éxitos. Este podría tomarse como ejemplo de la manera en la que se debe llevar una sucesión en el trono y cómo ha de gestionarse una empresa que, pese a estar presente en más de 15 países, sigue siendo, al menos en parte (en la cúpula directiva), muy familiar. Rafael, consciente de las dificultades que podría entrañar el tener negocios en familia, creó un protocolo para evitar trasladar a la empresa los posibles problemas o controversias que se generan en núcleos tan estrechos. El ‘to be continued’ de esta saga empresarial está escribiéndose en estos momentos pero es de esperar que prevalezca una de las máximas del que fuera ‘padre’ de esta multinacional: “Las cosas hay que hacerlas con amor”.

4. Sandra Ortega Mera y el ser –no parecer– la más rica de España.

La hija de Amancio Ortega es, desde que falleció su madre, Rosalía Mera, otra de las grandes fortunas del país, con un patrimonio valorado en 7.600 millones de euros. Sus acciones en Inditex valen su peso en oro pero parece que la película no va con ella. De sus progenitores ha heredado no solo una cuenta corriente que le permitirá no volver a preocuparse por el dinero el resto de su vida, sino también la discreción y la austeridad.

“Yo creo que Sandra tiene mucho mérito. A veces tener unos padres brillantes en algún sentido, conocidos, puede aplastar el qué ser, el cómo ser”, decía de ella su progenitora, Rosalía, en una entrevista que le hacía Iñaki Gabilondo en Canal+. Teniendo en cuenta la discreción de Sandra y cómo se mantiene al margen de (casi) todo lo que tiene que ver con Inditex, entendemos que sabe confiar en quienes tiene a su alrededor y delegar responsabilidades. Cuando tu padre y hermanos forman parte del negocio es de esperar que nadie como ellos van a mirar por los intereses del conjunto, de la compañía.

5. Isak Andic Ermay y el otro gran ‘hit’ de la moda española, Mango.

4.200 millones de euros es el capital que atesora el cofundador y actual presidente de una multinacional que está cosechando numerosos éxitos en el sector textil. El objetivo es llegar a los 3.765 millones de euros y para ello apuestan por nuevos mercados y seguir potenciando las otras líneas por las que lleva unos años apostando la firma: prendas y complementos para público infantil, masculino y para tallas grandes. Andic, de origen turco, llegó a Barcelona con apenas 14 años. Entre los candidatos a sucederle en el trono está una persona muy conocida –y querida– por Isak, su hijo Jonathan, que dicen ya está haciendo méritos para ello. Quien mejor que su vástago para liderar el futuro de Mango.

¿Con qué lecciones de Isak Andic nos quedamos? Difícil elección. Una de ellas está la apuesta por el sistema de franquicias para crecer de manera sólida y a un ritmo más rápido que si tuviera que hacerlo mediante establecimientos propios. Este sistema de crecimiento empresarial vivió una época dorada y parece que ahora, tras la crisis, empieza a tornarse nuevamente atractivo tanto para empresarios como para emprendedores y/o inversores. Otro punto importante es el marketing y la comunicación. Si el que puede que sea su principal competidor, Inditex, se ha quedado siempre al margen de la publicidad y las acciones relacionadas con los medios, Mango ha hecho todo lo contrario, con estrategias que le han dado mucha visibilidad a la marca. Sin lugar a dudas, para que nos consuman antes han de conocernos e identificar los valores que nos definen y con los que es de esperar que el público se identifique. Para ello nada como una buena campaña de marketing que se dirija al target deseado.

Un artículo escrito por Maria Sanchez