Los influencers son cada vez más el “ojito derecho” de las marcas, que no dudan en pagar el oro y el moro al blogger (o vlogger) de turno a fin de promocionar sus productos y servicios.

Y lo cierto es que quienes invierten a manos llenas (o de manera más moderada) en el influencer marketing tienen todas las de ganar. Así lo deja al menos a las claras un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por la agencia de relaciones públicas Faktenkontor.

Según este informe, la influencia de los solicitadísimos vloggers en las decisiones de compra del consumidor está a la altura de la que ejercen los carísimos spots de televisión.

El 12% de los internautas confiesa haber comprado algún producto en los últimos doce meses utilizando como acicate la publicidad televisiva. Este porcentaje desciende apenas un 1% en el caso de los vloggers, que se las ingenian para mover a la compra al 11% de los internautas.

Los bloggers (aquellos se ganan la vida escribiendo) logran incitar a la compra al 5% de los internautas y su influencia está a la par de la mucha más tradicional (y también longeva) publicidad radiofónica.

Entre los adolescentes de entre 14 y 19 años la influencia de los vloggers en las decisiones de compra del consumidor es (lógicamente) mucho más amplia. De hecho, uno de cada dos internautas adscritos a esta franja de edad confiesa haber comprado algún producto en el transcurso del último año gracias a la influencia ejercida por youtubers, bloggers y otras personalidades online.

El 24% de los jóvenes de entre 30 y 39 años ha adquirido también algún producto y servicio durante los últimos doce meses tras dejarse clavar el poderoso aguijón de la influencia ejercida por los influencers.

Mucho menor es, en cambio, el peso de los influencers en las decisiones de compra de los consumidores mayores de 60 años (3%).

Un artículo publicado en Marketing Directo