Partamos de la base de que soy un convencido de que Lean Startup, como marco para crear empresas, funciona. Sin duda, funciona mucho mejor que la alternativa de hacer un gran plan de negocio, montar una estructura de gran empresa en miniatura y actuar como si supiéramos de antemano lo que va a pasar con nuestro negocio.

Además, por mi formación científica, entiendo perfectamente que la solución a un problema complejo como el de encontrar un modelo de negocio rentable pasa por establecer hipótesis iniciales y hacer experimentos que nos permitan recopilar datos y aprender de esos datos para formular nuevas hipótesis de trabajo.

Hasta aquí, todo bien. Los problemas aparecen en la práctica, y merece la pena reflexionar sobre ellos antes de lanzarnos a aplicar ciegamente sus recetas.

Silicon Valley es una excepción

Tanto Lean Startup en general como Customer Development se han creado en el entorno de Silicon Valley, por gente que conoce de primera mano la experiencia de decenas de startups de allí. Si es tu caso, si tienes un equipo de doctorados de Stanford y entre tus primeros inversores hay algún miembro de la mafia de PayPal, no sigas leyendo esto. Lean Startup se adapta a tu caso como un guante.

Pero la mayor parte de nosotros no somos ni la mitad de brillantes que los jóvenes de Silicon Valley, el dinero que tenemos para la empresa viene de una indemnización por despido o de nuestros escasos ahorros, y no pretendemos hacer el siguiente Facebook sino algo que tal vez no sea muy innovador ni cambie el mundo por completo pero esperamos que nos dé para vivir con comodidad.

Y en este caso tu problema principal no es crear un producto atractivo para los inversores con millones de usuarios, sino ser rentable cuanto antes, mañana mejor que la semana que viene.

El Producto Mínimo Viable es solo un caso particular de experimento

Para Eric Ries, el ciclo de aprendizaje se hace a base de versiones del Producto Mínimo Viable. Lo que tiene sentido, como decíamos antes, cuanto tu mayor incógnita es el desarrollo de un producto innovador. Pero si partimos del Modelo de Negocio, usando el Business Model Canvas, vemos que en realidad en nuestro modelo hay muchas hipótesis por verificar, y no todas se verifican con un Producto Mínimo Viable. Por ejemplo, para validar la hipótesis de que nuestros costes unitarios de fabricación serán de 10€, podemos simplemente hacer una búsqueda en Internet o contactar con dos o tres posibles proveedores.

Esa prueba es en realidad un experimento, igual que las entrevistas a clientes que propone Steve Blank son experimentos. Y sería necesario profundizar en qué experimentos son adecuados para verificar cada uno de los tipos de hipótesis que estamos usando al crear nuestro modelo de negocio.

Lean Startup no tiene en cuenta el riesgo

Cuando tienes recursos (tiempo y dinero) limitados, tienes problemas muy diferentes a los de un emprendedor de Silicon Valley al que sus inversores le han metido un par de millones en el banco y que espera levantar otros 10 millones en la siguiente ronda de financiación. Si además vives en un país como España, en el que el fracaso se penaliza a todos los niveles, desde el fiscal y administrativo hasta el social y personal, el riesgo es algo que debes tener muy, muy presente en tu aventura emprendedora.

Si un emprendedor de Silicon Valley se equivoca, pierde el dinero de sus inversores (no el suyo), aprende lecciones importantes, y probablemente tiene incluso más posibilidades de conseguir inversión y triunfar en su próximo intento. Si un emprendedor de Segovia se equivoca, se queda sin ahorros o con una deuda personal y tiene que sufrir el estigma social de haber fracasado.

Es lógico que Lean Startup no hable de esto. Pero es una carencia que afecta a los emprendedores que se arriesgan a perder mucho si la cosa sale mal.

Lean Startup no trata los problemas prácticos de la empresa

De alguna manera, Lean Startup es como un cuento de hadas o una película romántica: el chico y la chica se casan, son felices y comen perdices. El emprendedor encuentra a sus clientes, éstos pagan alegremente por su producto y todos son felices para siempre.

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Pero cualquiera que haya puesto en marcha una empresa sabe que, como en la vida real, lo complicado viene después de la boda. Solo que en lugar de lidiar con suegras y cuñados el emprendedor lo hace con inspectores de hacienda y empleados. Tiene que preocuparse de problemas de calidad, proveedores que no sirven a tiempo, pagos que no llegan, gastos inesperados. Tiene que decidir si contrata empleados o subcontrata a otra empresa, si compra en China o a un proveedor local, si se gasta el dinero en publicidad tradicional o en anuncios de Facebook.

Está claro que es muy difícil plantear un marco general en estas cuestiones que sirva para empresas de tamaños, tipologías y sectores diferentes. Pero eso no quita para que sea necesario aportar al menos principios generales o estrategias para abordar problemas comunes.

La alternativa es peor

Todos estos son problemas reales, y que merecen que les dediques un tiempo si estás pensando en crear tu empresa siguiendo Lean Startup. Pero, como decía Maurice Chevalier cuando le preguntaban por la vejez, la alternativa es peor. A pesar de estas carencias, sigue siendo mil veces mejor aplicar Lean Startup que seguir los consejos rancios de los que creen que un buen Plan de Negocio es imprescindible y que el secreto para triunfar es encontrar una ventaja competitiva sostenible.

Creo sinceramente que Lean Startup sigue siendo válida en lo fundamental: encontrar un modelo de negocio viable. Simplemente, hay que tener sentido común, olvidarse de soluciones mágicas universales, usar cada herramienta para lo que fue concebida y completar nuestra caja de herramientas con las que sean más adecuadas para nuestro trabajo en particular.

Y precisamente esto es lo que me ha movido a escribir el nuevo libro: completar y adaptar Lean Startup y Customer Development a la realidad de los esforzados emprendedores españoles y latinoamericanos. Libro que, en el momento de escribir esto y en menos de una semana desde que lo anuncié por aquí, han descargado ya más de 700 personas. Si te interesa el tema, quieres leerlo y puedes echarme una mano para mejorarlo, espero tus comentarios.

Un artículo publicado en Desencadenado