Cuando los líderes de las organizaciones necesitan ideas innovadoras para hacer crecer la empresa, a menudo, recurren a sus subordinados directos para desarrollarlas.

Esta actitud, sin embargo, por diseño, representa las unidades y funciones de operación actuales, que a menudo tienen un status quo que defender.

Por tanto, cuando se necesita de pensamiento creativo, lo adecuado es tratar de formar un círculo de liderazgo, es decir, un equipo ad hoc de quince o dieciocho personas de toda la empresa que pueden trabajar juntos durante un período aproximado de unos seis meses.

El círculo debe centrarse en el futuro, no el pasado, y debe promoverse generar un debate saludable y productivo.

Dentro del círculo, cada miembro debe tener un estado de igualdad y no debe entender que defiende los intereses de su departamento, Contabilidad, Financiero, Marketing, Logística, etc., sino los d ela empresa en su totalidad. Si no se respeta este principio, lo que se consiguirá es generar ua guerra de guerrillas improductiva.

Lo más importante, es que cualquier idea que sale de un círculo de liderazgo deben ser gestionada de la misma manera que se generaron: debe ser rigurosa, sistemática, discutida, debatida, y explorarla.

Un artículo publicado en Puro Marketing