Optar por la fórmula de una franquicia puede suponer muchas ventajas para quien se lanza al mundo del emprendimiento porque se trata de realizar una apuesta segura con una marca que ya cuenta con un bien o servicio que son conocidos. De hecho, se calcula que son los franquiciados quienes tienen una tasa más baja de fracaso, que ni siquiera llega al 25%, un porcentaje de lo más favorable si se tiene en cuenta que aquellos que lo hacen todo por su cuenta tienen un 80% de posibilidades en contra de lograrlo. Esto mismo es uno de los motivos que están favoreciendo el hecho de que, cada año, crezca el número de franquicias. Pese a todo, también entraña sus riesgos y de lo primero que hay que hacer es saber elegir entre todas las opciones posibles que hay.

Para tratar de conocer si una franquicia es interesante o no como negocio, una buena idea es recurrir a Internet y echar un vistazo sobre lo que comentan otras personas que han pasado por la misma situación y ver qué les parece la franquicia que se tiene en mente. Por ejemplo, la buena opinión de Mail Boxes en la Red es generalizada y eso ya da una visión clara de que se trata de una apuesta de confianza. Por supuesto, hay una serie de claves que hacen que el porcentaje de éxito sea aún mayor.

  1. Prepararse con antelación. Aunque se sepa que la marca por la que se va a optar ha conseguido un buen rendimiento en el mercado y ha logrado crecer, lo cierto es que también conviene que uno mismo haga sus propios estudios de mercado y analice el terreno sobre el que le gustaría trabajar. Y, como con todo, si se trata de un sector en el que ya se tiene algo de experiencia o formación, mejor que mejor.
  2. Localización del local. Sí, hay negocios que funcionan en determinados lugares y fracasan, estrepitosamente, en otros. Esto se debe a la ubicación del público objetivo, ese que está interesado en aquello que se trata de vender. Esta parte es muy importante para que el negocio logre prosperar. Antes de decidirse por nada hay que saber dónde encajaría mejor el proyecto. Muchas de las empresas que ofrecen franquicia asesoran sobre este punto.
  3. Estado financiero de la marca. Por mucho que una empresa se publicite como la mejor opción posible nunca está de más informarse por uno mismo y averiguar cómo funciona, de verdad, esa compañía y si es tan rentable como aparece sobre el papel. Se pueden encontrar datos muy valiosos en boletines oficiales o el Registro Mercantil.
  4. El contrato de la franquicia. Este punto es determinante y con independencia de lo que se haya hablado con anterioridad conviene leer este documento con calma y aclarando todas las dudas antes de dar el paso final. Hay muchos de estos contratos que siguen una plantilla estándar, pero no todos. En caso de dudas, siempre conviene recurrir a un abogado para no tener problemas futuros.

Un artículo publicado en Gestión Pyme