Por qué el clic no es el lobo feroz del cuento publicitario

En los inicios de internet y de los publicitarios en el mundo digital el clic se convirtió en la métrica por excelencia en la que los marketeros confiaban y que daba cuenta de la interacción de los usuarios con la publicidad.

Aunque poco a poco se ha ido demostrando que el clic quizá sea la peor manera de probar la eficacia de las campañas, la industria, no solo publicitaria, sino también mediática sigue metida de lleno en lo que Bob Hoffman denomina “cliconomía”.

Esta dependencia del clic de medios y marketeros ha sido el origen del empobrecimiento de la calidad del contenido, desembocado en el denominado “clickbait” y en el fraude de la publicidad.

Sin embargo, parece que las cosas empiezan a cambiar, o puede que no. Hoffman hace referencia en su blog, Ad Contrarian, a la noticia sobre la intención del Media Rating Council (MRC) de hacer virar el enfoque de la industria desde el clic hacia métricas más relevantes a nivel de engagement aunque, para Hoffman, no parece ser la mejor decisión.

“Al principio el clic era el símbolo de una nueva era en la que los consumidores no solo veían los anuncios, sino que interactuaban con ellos. Después, los números empezaron a caer y se hizo evidente que la interacción con los anuncios solo era una infantil ilusión”, cuenta.

Sin embargo, en un intento desesperado por encontrar una “nueva historia”, la industria dejó atrás el clic y se centró en buscar el engagement, un concepto tan abstracto como desconocido que fue “la respuesta perfecta” a la crisis del clic porque “nadie sabía realmente lo que significaba”.

“Ahora que los clics están muertos, el engagement, la métrica más inútil y vaga, es el rey”, critica Hoffman.

Y es que, aunque el clic no era perfecto, para el publicitario sí era una herramienta de medición de la eficacia o, más bien, de la ineficacia de los anuncios. Al menos, mucho más que el abstracto concepto del engagement.

“El análisis de clics revela la pobre eficacia del targeting y la inmunidad de la mayoría de los consumidores ante la publicidad online”, añade.

Sin embargo, matiza, “analizar el número y la naturaleza de los clics conllevaría asumir responsabilidades por parte del sector y si hay algo que la industria digital no tolerará es rendir cuentas. Por ello los clics deben marcharse”, concluye.

Vía: Marketing Directo

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