Las herramientas son un medio para las empresas para hacer su trabajo. Se buscan para permitirnos llevar a cabo las tareas en el menor tiempo posible y con eficacia. Pero en ocasiones la tecnología que tanto nos ayuda se convierte en un cuello de botella o un callejón sin salida. Es en estos momentos donde tenemos que ser conscientes del problema que nos supone. No somos expertos en tecnología, pero para eso las empresas acaban por tener un proveedor tecnológico que les guíe.

El problema es que muchas veces estamos “casados” con ellos y aunque no den solución a nuestros problemas no podemos cambiar, al menos de momento. Y muchas veces se echan la culpa de unos a otros, que si es un problema de una actualización de Windows, que el programa funciona bien, etc. Pero el caso es que no se aportan soluciones y nuestro trabajo se resiente.

Es en estos casos cuando nuestro proveedor tecnológico nos tiene que aportar una solución viable. Otra cosa es que lo que nos cuenten no nos guste, implique una inversión que no estamos dispuestos a asumir, etc. A veces simplemente se obcecan pensando que ayer esto funcionaba y hoy no, pero no es tan simple y muchas veces no se puede volver atrás.

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Un ejemplo sería ahora mismo cualquier problema que pueda surgir con Windows XP, donde ya no hay soporte y casi ninguna empresa ofrece soluciones para cualquier inconveniente con este equipo. La solución pasa por migrar de sistema, por lo general a Windows 7, pero esto implica un coste para que algo que estaba funcionando pueda seguir haciéndolo con normalidad.

El problema es que muchas veces no se plantea una salida que nos permita por lo menos trabajar, que nos de un margen de tiempo para afrontar los cambios que solucionen el problema. Si estos contratiempos ocurren en un momento de poco trabajo todavía podemos sobrellevarlos, pero si estamos a tope necesitamos poder desplegar el máximo de nuestra productividad.

Al final la sensación que queda muchas veces es que se van pasando la pelota de unos a otros y nadie nos habla claro. Puede ser mejor tener una cura de realidad, que nos digan cómo vamos a trabajar a partir de ahora si no solucionamos el problema y lo que nos implica, para que seamos conscientes de las opciones que tenemos.

Un artículo escrito por Carlos Roberto