Parece paradójico vivir en una Era en la la que la tecnología ha avanzado a pasos agigantados, y el poder adquisitivo de muchos habitantes del primer mundo se ha duplicado, los índices de infelicidad vayan en crecimiento proporcional.  

Solo basta contar los millones de personas que viven en depresión, estrés y ansiedad, por sentirse condenados a vivir una vida que no querían, a causa del tipo de trabajo que tienen que hacer para vivir.     Se dice que es una crisis vocacional, más del 70 % de los estudiantes o profesionistas admiten haberse equivocado de carrera, pero también en una crisis en como se está diseñando el trabajo en las organizaciones, con el único objetivo de maximizar utilidades.

Creo que gran parte de este “síndrome”, se debe también a como hemos manejado nuestra mente, y como hemos permitido que toda clase de creencias irracionales y limitantes sean las que conduzcan nuestra vida.      Ciertamente puede haber trabajos y ambientes laborales muy propicios para encender el síndrome de “odio mi trabajo”, pero también es cierto que se nos ha educado muy poco para ser resilientes cuando las cosas se ponen mal.   Hay que analizar que tanto hemos construido una fortaleza emocional para evitar caer la depresión y ansiedad que nos va enfermando tanto física, como mentalmente.

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Existe una cifra alarmante de un 60 % de personas que sienten que su trabajo es una maldición caída del cielo, y que más que un trabajo es una prisión.    El síndrome de odio mi trabajo se parece mucho al síndrome del túnel, en el que la persona se siente atrapada en un oscuro lugar, y la luz se ve muy pero muy al final.

¿Cuales son los síntomas cuando odias tu trabajo?

  • Agotamiento o burnout.- Si sufres de esto, generalmente tienes baja energía todo el tiempo, esto es señal de que el trabajo está acabando contigo.     Es necesario revisar cuanto antes las horas y la calidad de sueño que tiene, la alimentación, ejercicio, etc.
  • Falta de motivación y concentración.  Si en la mañana te levantas y “no le ves el caso” para ir a trabajar.  Si durante tu jornada laboral se te olvidan frecuentemente las cosas, si de pronto te encuentras frente a tu puesto de trabajo sin ninguna gana para hacer tu trabajo, es probable que estés viviendo este síndrome.
  • Irritabilidad y queja constante.- Sientes que tienes saltos de humor, y no aguantas las bromas de tus compañeros o tal vez te sientes constantemente frustrado.    Las quejas no se hacen esperar, si haces un recuento, todos los días te quejas por algo y aún así no resuelves nada.   Llegas a tu casa y hablas de lo mal que te fue en el trabajo, etc.   Tu vida personal se está contaminando.
  • Focalizarse en lo malo.- Este síndrome de odio mi trabajo, siempre se ve acompañado por el síndrome del foco, es decir, lo único que vemos es lo malo, no eres capaz de ver lo bueno de lo que pasa en tu vida.  Te has puesto los lentes oscuros que no te permiten ver el sol.
  • Baja productividad.-  El gran problema es que si continúas con esto, tus resultados seguirán bajando o no serán tan buenos si fueras un poco más feliz en tu trabajo.   Es un hecho, las personas que experimentan constantemente emociones negativas, no ven solución a los problemas, se desmoronan frente a los retos y los ven como una tragedia, la mentalidad fija les ha convencido de que no hay solución.
  • Salud frágil.- Otro gran problema es que esto se refleja en la salud.  Te lo digo yo porque he experimentado desafortunadamente las consecuencias del síndrome “odio mi trabajo”, pues cuando estuve en esa situación, mi salud se resintió, me enfermé, mi cuerpo y mis sistemas se inflamaron, y mi cuerpo cobró la factura.

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¿Como podemos enfrentar el síndrome “odio mi trabajo”?

#1.- Revisa que es lo que no está funcionando.–  Haz un análisis serio de cual es el origen del malestar.  Muchas veces no es en realidad el trabajo en si mismo, sino una parte de él.  Por ejemplo, en cierta ocasión entrevisté a una empleada de la empresa en la que trabajo, y gran parte de su problema era que sólo a ella le tocaba el horario de guardia, y por alguna razón su jefa anterior la mantenía ahí.  Con su nuevo jefe pidió que se pudiera rotar la guarda y gran parte del malestar se fue.

#2.- Descubre cuales fortalezas tienes y si las estás aplicando.-  Una fortaleza es algo que haces bien, que te gusta y además que es necesario para tu empresa o para tu puesto.   En muchas ocasiones, las personas no conocen sus fortalezas internas, y por más que tratan, no pueden crecer en su puesto de trabajo, porque simplemente no tienen las fortalezas necesarias.  Esto es básico para que puedas determinar en qué puesto puedes aplicar tus fortalezas.

#3.- Tómate tu tiempo para descubrir si realmente todo está mal.-  Dependiendo de tu temperamento, habrá veces en que quieras salir corriendo a la primera dificultad, al primer regaño, al primer conflicto, pero en muchas ocasiones, hay que tomarse el tiempo de que las cosas se calmen.

#4.-  Descubre cual es el diálogo interno que te acompaña todos los días.-Como te lo he dicho en otras ocasiones, gran parte del malestar emocional nos lo provocamos nosotros mismos, con nuestra forma de pensar y con nuestros pensamientos tóxicos, que vamos rumiando todos los días, hasta que ¡zaz! ya estamos deprimidos.  Pensamientos como “soy un perdedor”, “cómo es que llegué aquí?”, ¿Porque todo me pasa a mi?” o creencias irracionales como “todos me deben tratar bien”, o “las cosas me TIENEN que salir bien SIEMPRE”, entre otras muchas, incrementan el malestar

#5.- Prepara una buena plática con tu jefe.-  Sé que en muchas ocasiones el jefe es el problema, pero aún así, puedes estudiar de que forma puedes tener una plática productiva con él.  Es necesario que le confirmes tu interés de colaborar en tu empresa, pero que de acuerdo a tu diagnóstico personal de habilidades e intereses, crees que podrías dar mucho mejores resultados en otro puesto.   También es importante lograr tener el apoyo de tu jefe, y que pueda ver en ti un proyecto en construcción y en desarrollo, para que te pueda ayudar.

#6.- Si todo esto falla, es necesario que pienses en un proyecto alternativo.-  Con un proyecto alternativo en mente,  y sobre todo que tenga que ver con tus fortalezas.    En muchos casos funciona preguntarse si existen personas que pagarían por lo que haces actualmente por tu trabajo, y ahí puede nacer la idea de tener otra fuente de ingresos, que te ayude a no depender mentalmente de tu trabajo únicamente, y si las cosas se dieran bien, poder dar el salto a otra empresa o a un emprendimiento.

Me gustaría saber que opinas de esto, ¿eres víctima del síndrome “odio mi trabajo”?  ¿Qué otras estrategias te han funcionado?  ¿No estás de acuerdo en alguno de los puntos que se describen en el artículo?

Un artículo escrito por Joaquin Olivas