Con mucha frecuencia cualquier persona que ha perseguido un sueño – lanzado un producto, abierto un negocio, establecido una meta – ha experimentado momentos de miedo.

En algunos casos el miedo es tan agresivo, que desborda. Me refiero sobre todo a ese miedo envuelto en alguna forma de duda que es suficientemente fuerte para mantenerlo a uno inmóvil donde sea que uno se encuentre.

Cuando experimento largos periodos de falta de motivación, sé que es tiempo de revisar nuevamente la esencia de mi sueño. Para mí, este representa construir un negocio exitoso. Esa es la razón por la que hago lo que hago y es lo que debo proteger a cada momento. Alcanzar mi sueño requiere que me levante cada día listo para afrontar sin miedo el mundo de mis prioridades más importantes, incluso contra los embates y los vientos en contra. Ciertamente es algo dramático, pero supongo que algunos de ustedes conocen ese sentimiento.

Cuando siento que me he desviado del camino o llegado a una rutina estresante, vuelvo a retomar la ruta por la que debo ir recordándome 3 cosas sobre las que a menudo me veo en la necesidad de recapacitar y que a modo de reflexión se las deseo compartir.

Debo dar más de lo que tomo – y ser consciente de la proporción en que lo hago

Esto es algo que debo hacer con frecuencia porque en el fondo mi negocio es sobre servicio. Si alguna vez me aferro demasiado a la idea de ganancia, corro el riesgo de dejar el servir por fuera del balance. Cuando me enfoco en dar – asesorar, aconsejar, dar acompañamiento, ideas, tiempo – el universo parece cuidar de lo que recibo. La experiencia me dice que hay algo de cierto en esto sólo si se es capaz de fijar la intención correcta hacia donde sea que uno se esté dirigiendo, e ir más allá de sus intereses en el camino para conseguirlo.

Debo ayudar a aquellos que necesitan ayuda – no solo aquellos que pueden ayudarme

Estaba teniendo una conversación con un amigo, y él me preguntó qué pensaba de esas validaciones de aptitudes que la gente hacía a través de LinkedIn. Le dije que pensaba que eran tontas porque nadie les ponía atención y adicionalmente le dije que por qué habría de valorar la aptitud de alguien a quien yo ni siquiera conocía.

Aunque en el momento ignoré su respuesta, días después ésta me golpeó como una tonelada de ladrillos. Él había dicho, “es cierto, pero y qué tal si una pequeña cosa como esa significara mucho para esa persona. Qué tal si valoraran el gesto mucho más de lo que yo lo valoraba” – qué me podría costar eso.

Tal conversación me hizo pensar sobre lo fácil que es, en el afán de crecer un negocio o marca, olvidarse de cuan fácil es ayudar a otros – incluso cuando no tienen forma aparente de ayudarte.

Debo hacerme vulnerable – es la única forma como la gente puede ayudarme

Este es por lejos mi más grande reto. Deseo estar en lo cierto; tener la respuesta y creer que puedo hacerlo todo por mí mismo. Eso es lo que mi ego me dice y en algunos momentos es lo que me mueve hacia adelante, aunque también es una forma segura de perder oportunidades increíbles.

La gente naturalmente quiere ayudar cuando su ayuda es vista como necesaria, útil y bienvenida.

Dejar de creer que estamos en lo cierto, preguntar a otros qué opinan y estar abierto e interesado en los sueños de otros, es como logra que personas e ideas distintas sean parte de su sueño para ayudarle a despojarse de todo tipo de miedos, e incluso elevar su visión a lugares donde nunca había considerado que podría llegar.

Eso es todo por hoy. Gracias por permitirme compartir estas ideas.

Escrito por John Jantsch, fundador de Duct Tape Marketing.