Que reconozcan tu trabajo una vez al año, no hace daño

En empresas donde los trabajadores están repartidos por diferentes ciudades, no existe una relación sólida entre los superiores, mandos intermedios y compañeros. Sobre todo, si internet es la vía de comunicación. Esta circunstancia genera en el empleado, una sensación de falta de pertenencia.

La falta de comunicación, de reconocimiento por el trabajo bien hecho no llega nunca. Sin embargo, si algo sale mal ipso facto aparece un mensaje que resulta frío y resta ganas de continuar en ese puesto. Vivimos en la era donde más se repite que hay que mejorar las relaciones laborales, y donde más casos de trabajadores en soledad se dan.

Un trabajador desmotivado, un trabajador que en cuanto pueda dirá adiós

Parece que hoy día eso no importe puesto que cualquiera está dispuesto a sustituirte. Pero, si en una empresa nadie es capaz de tener unas palabras amables por el esfuerzo diario, por intentar que el trabajo salga bien, no importa el sueldo, sobre todo si es bajo, al final llegará el momento del adiós.

No se trata de organizar quedadas si los trabajadores no viven precisamente cerca, pero al menos sí hacer el esfuerzo de conocer a tu equipo. En muchas compañías de reparto, los trabajadores acaban quemados porque se les contrata para unos meses y no hay tiempo de establecer un lazo de vinculación con la empresa.

Años en la misma empresa y tu jefe todavía te impone

De hecho, ¿tu jefe sabe que existes? ¿Es consciente de que tu labor ayuda a que su empresa crezca? Probablemente no. Y no por desinterés, es que el proyecto se le fue de las manos hace tiempo.

Una plantilla amplia, si no cuenta con cargos intermedios que hagan la labor de ese superior, acaba convirtiéndose en un grupo de personas que trabajan para no se sabe bien quién y al final sólo piensan en el dinero que habrá a fin de mes.

Donde todo el mundo conoce tu nombre, la pyme

Al menos debería ser así. Y el tan de moda salario emocional, saben muy bien lo que significa, los privilegiados que cuentan con un jefe que no es un perfil en Linkedin o alguien a quien han visto de lejos en alguna reunión.

Al final, no dejamos de ser humanos que necesitan establecer relaciones sociales. Y en éstas en el ámbito laboral, el reconocimiento a un logro por pequeño que sea, vale su peso en oro. Y será más fácil que se dé en un lugar donde el jefe tiene nombre y apellidos y se interesa tanto por la empresa como por los empleados.

El teletrabajo y la sensación de que tu esfuerzo ha sido en vano

El trabajar en casa es el sueño de muchos y la pesadilla de otros. Al final, acabas por acostumbrarte a poner tus horarios y a cumplir con los diferentes objetivos y a estar solo. Pero acostumbrase no es sinónimo de nada positivo, la soledad de ser tu propio ‘jefe’ influye en tu rendimiento.

Por eso, se agradece y mucho, poder acudir a alguna oficina al menos un par de veces al mes y ponernos al día junto a otros compañeros, o que se nos diga cara a cara algunos cambios que se vayan a producir en la empresa.

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