Hoy vengo con una pregunta corta.

Pero tremendamente difícil de responder.

Aunque la respuesta es obvia.

Depende.

¿De qué depende?

De cada persona.

De lo que necesita.

De cómo aprende mejor .

De su motivación.

De la materia enseñada.

De la dinámica del training, si por ejemplo requiere hacer ejercicios en grupo o no.

De dónde vive.

De quién costea la formación

Vamos a tratar de ver cómo la formación online está revolucionando la forma de aprender en menos de una década.

Hecho preocupante: apenas se imparten formaciones en el 98% de las empresas españolas

Hay 3 millones de empresas de 1 a 10 empleados en España. Componen en 98% del tejido empresarial del país.

En estas estructuras pequeñas, no es nada raro ver que a lo largo del año, no se realiza ninguna sesión formativa.

Triste.

Lo es.

Pero común.

¿Consecuencia de no formar a tus empleados?

La gente se distancia de su trabajo.

Pierde pro-activismo.

Y se busca otras vías para seguir creciendo a nivel personal.

Porque las personas siempre quieren aprender.

La única duda es saber qué temas les mueven de verdad.

Compran libros y algunos van un paso más allá, una vez que se han enganchado con un tema y deciden formarse.

Normalmente con una formación presencial o un taller corto.

Si la Larga Cola ha llegado al mercado de los libros, no existe tal cosa en la formación (aún)

La llegada del formato digital ha propiciado una explosión en los libros disponibles en el mercado.

La casi total eliminación de los gastos de almacenamiento y distribución ha hecho que muchos más títulos estén disponibles en las grandes librerías digitales del mercado.

Más títulos, pero también menos venta media/título.

De ahí el nombre.

La Larga Cola.

Lo opuesto a un Top Ventas.

Millones de títulos producen decenas de millones en ventas (tan sólo se venden unas unidades de cada título).

1 Top ventas produce 1 millón de ventas.

La Larga Cola sigue moviendo la mayoría de los ingresos del mercado.

Algo así tiene que pasar también en el mundo de la formación, que está en un proceso de digitalización en estos momentos.

Hoy en día, hay carencia de formaciones digitales en muchos mercados.

En los sectores B2B, la norma sigue siendo la formación presencial.

Muchos temas raruños de estilo de vida no tienen ni siquiera formación disponible en castellano.

Pero ya se están vendiendo en habla inglesa.

Oportunidad, desde luego hay.

5+2 argumentos claves a favor de la formación presencial

Para mí éstos son los 7 argumentos principales:

  1. Muchas formaciones requieren el manejo de herramientas o máquinas no digitales. Piensa en una formación profesional de impresión a gran tamaño. Sin la impresora, poco puedes hacer. Me parece difícil formar a un camarero si no lo pones a prueba en contexto, al menos en un “simulador”.
  2. Permite hacer dinámicas de grupo.  Más complicado de plantear en digital.
  3. El contacto entre participantes es de mayor calidad. Cuando vas a un día de formación, hay tiempo para hacer networking en las pausas del café o la comida.
  4. No hay tantas distracciones en una sala de formación con un profesor (comparado a tu casa o en el trabajo). Aunque ya no cuento los casos de alumnos que vienen a mis charlas y no levantan la cabeza de su tableta, el profesor tiene el poder de corregir estas actitudes. Online puedes dar por hecho que el nivel de atención estará contaminado por varias distracciones simultáneas: niños que gritan, la TV, un video en YouTube o el tan temido agujero negro de la atención: el Timeline de Facebook.
  5. Los grupos suelen ser más pequeños. Esto impacta la calidad de la relación entre el alumno y el profesor. Impacta en positivo para el alumno.

De cara al formador o el patrocinador,

  1. El control de asistencia es mayor. Aunque te pueda parecer una tontería, a las empresas les importa este tema. Quieren que sus empleados asistan a los trainings. Aunque se aburran como ostras.
  2. El alumno se traga todo el curso. No he dicho que se aprende mejor. Pero por lo menos, sabes que los alumnos han recibido los materiales formativos. En digital, a veces te preguntas si se han llegado a ver los materiales.

La clave de una buena formación sigue estando en las manos del principal actor de la misma: el ponente.

Saber es una cosa.

Saber comunicar y transmitir enseñanzas otra bastante distinta.

6+3 argumentos claves a favor de la formación online

Y ahora te presento 9 argumentos a favor del formato digital:

  1. Materiales reutilizables. El alumno suele disponer de un vídeo y/o un audio, y así puede repasar las lecciones. Tantas veces como quiere. Estos extras (versus un manual o un texto) aumentan el valor percibido de la oferta.
  2. Es más práctico. El alumno se ahorra los desplazamientos. Puede ser una hora de ida y otra de vuelta, si vive en una capital. Pero también hablamos de hotel y viaje, en caso de un alumno que venga de otra ciudad. En este caso, puede ser un argumento decisivo para asistir o no al training.
  3. Es más flexible. El centro de formación está siempre abierto, 24*7*365. Algunos aprenden mejor por la noche o de fin de semana en su casa. Cada uno puede utilizar su tiempo como quiere.
  4. Los grupos suelen ser de mayor tamaño. Al vender el mismo training a escala nacional o internacional, el número medio de participantes suele aumentar. Suele ser más gratificante para el formador. Siempre tendrá una buena participación en las clases. Es una mera cuestión de probabilidad. Y también para los alumnos, porque su networking se amplia.
  5. Mejora la asimilación de los materiales, cortándolos en píldoras más fáciles de digerir. Hay muchas formaciones presenciales de un día. En Internet puedes entregar el mismo temario en 1 semana, en bloques de tiempo más cortos (píldoras) lo cual suele mejorar la asimilación de los materiales. Nadie sigue absorbiendo conocimientos después de 3 o 4 horas de clase.
  6. La relación se prorroga (algo más) en el tiempo. Puedes dejar luego el acceso a los materiales y hasta aceptar preguntas posteriores. De cara al alumno, se percibe como un mejor servicio.

La realidad es que la formación online también tiene mucho sentido desde la perspectiva del que imparte la formación, sea un individuo formador o una empresa.

  1. Escalabilidad. Se pueden lanzar varias ediciones de la misma formación. Es decir, tan sólo tienes que asumir los costes de producir el curso una vez y luego puedes volver a lanzar la misma formación varias veces al año/al mes.
  2. Puedes usar tu tiempo para hacer otras cosas. Sí. Siempre tendrás que atender a los alumnos, pero no tienes que estar tú presente para dar las clases. Los materiales son DIY. Y hasta puedes preparar tu plataforma para poder entregar los contenidos de forma automática, según la fecha de alta de cada alumno (Content Dripping)
  3. No hay costes fijos relacionados con la sesión de training. Te ahorras una sala equipada y el café y la comida en su caso.

Por todas estas razones creo que la formación online va a seguir creciendo un montón en los próximos años.

Es más cómoda.

Y normalmente suele ser más barata que un equivalente offline.

¿Es de mejor calidad la formación presencial?

Sinceramente lo dudo.

Aunque algunas escuelas de negocio tratan de difundir este mensaje en el mercado.

Hay buenos y malos ponentes.

Y hay excelentes temas que no sirven según qué perfil de alumno.

Siempre digo que lo peor que puedes hacer para gestionar una empresa unipersonal es de meterte en un MBA. Producen mandos intermediarios en empresas con grandes recursos.

En tu empresa unipersonal, no tienes ni recursos ni empleados. Lo que van a contarte no te sirve.

Pero fundamentalmente, una buena formación depende del ponente.

Los encuentras buenos en el mundo online u offline.

Para mí esto es un falso debate.

Se puede hacer un excelente trabajo formativo en ambos canales.

formacion2

¿Hay más participación en una formación offline que en una online?

Si hablamos de participación media. Creo que no.

Para los tímidos es más cómodo comentar en una plataforma.

¿No se pueden hacer workshops online?

Es falso.

Hasta lo encuentro más productivo que en sesiones presenciales que suelen ser muy caóticas.

La formación presencial es mejor para los contenidos tipos Master Class

La verdad es que no veo por qué.

¿Por qué la gente con marca no hace formación online?

Pues quizás significa que estas marcas se están volviendo obsoletas y que hay que buscar a jóvenes promesas que sí se han lanzado en proyectos digitales con muchas ganas.

Para mí no existe un canal superior (Offline vs Online) al otro.

Son distintos y complementarios.

Pero yo como formador sé dónde hago un mejor uso de mi tiempo.

Con una formación online.

Una reflexión sobre la multitud de formatos en formación online

Ahora me pongo dentro de la piel del alumno.

Desde este prisma, no todas las formaciones online son idénticas.

Vamos a tratar de dibujar grandes familias de formaciones digitales, en función de su grado de interacción.

#1 – Formación online sin interacción

Algunas formaciones digitales apenas  ofrecen interacción con el ponente.

Considéralo en este caso, como una extensión del libro.

Un eBook o un audio book.

Hasta un curso con vídeos descargables ofrecen pocas infraestructuras para la interacción con el profesor.

El alumno se baja estos materiales.

Lee el plan de estudio.

Y estudia a su ritmo.

Si es disciplinado, todo va bien.

Si la motivación flaquea, muchos de estos cursos no se terminarán.

Normalmente estos tipos de training no suelen superar los 100€.

Es un excelente material si eres autónomo en tu andadura formativa.

Yo soy consumidor habitual de este tipo de contenidos.

Altamente prácticos orientados a la acción.

En Do It Yourself.

Pero no todos somos iguales.

Formación online con interacción 1 a N

Ahí entran por ejemplo los programas en vivo.

Hablo de formación 1 a N porque el flujo va del profesor (1) a los alumnos (N) y viceversa.

Claramente en estas formaciones, se busca la interacción con el alumno. Desde el primer momento.

Normalmente son formaciones más bien cortas (2 a 6 semanas) con fechas de inicio y fin.

El ponente da sus sesiones en vivo a través de una plataforma de webinars por ejemplo, antes de abrir un turno de preguntas/respuestas.

Nos acercamos a un formato offline tradicional, con esta sesión MasterClass con interacción directa inmediata con el ponente.

Funciona muy bien este formato. Es muy similar a una clase offline.

El alumno participativo puede resolver todas sus dudas.

Pero apenas ha tenido tiempo para interactuar con sus compañeros de training.

Porque nada más terminar la sesión, la herramienta se desconecta.

Formación online con interacción N a N

Ya entramos en plataformas de aprendizaje digital completas.

Hay bloques de contenidos, idealmente enlatados y en vivo.

Por ejemplo:

  • Un podcast mensual
  • Una píldora en vídeo semanal
  • Una serie mensual de tutoriales paso a paso
  • Junto con estos contenidos enlatados que se actualizan periódicamente, también ofreces un par de webinars en vivo al mes.

Luego estos entornos de aprendizaje online suelen ofrecer de un foro o un recurso similar (un sistema de mensajería entre todos los participantes):

  • Para aprender más, viendo cómo las dudas de otros se han resuelto
  • Para facilitar el networking entre alumnos
  • Para fomentar ese espíritu de formar parte de una comunidad

El principal enemigo del blogger es el aislamiento

Sí.

Nadie te lo cuenta.

Pero la gran mayoría de los bloggers están solos.

Cada uno en su casa.

Con sus dudas e interrogantes.

Un blogger solo aprende menos

Y casualmente, se divierte menos.

Lo cual hace que con el paso del tiempo, va aprendiendo cada vez menos.

Del aislamiento nace la consanguinidad.

A un paso estás de la atrofia.

Vas a seguir haciendo cosas que habrás visto, pero como no tienes relaciones con otros bloggers no descubres nuevas formas de hacer las cosas.

Automáticamente aprendes menos.

Descubrir sin modelos siempre es posible.

Pero tardarás 7 veces más.

Sin mencionar que el hecho de relacionarte con pares te hará el día a día mucho más ameno y divertido.

El blogger no es un robot.

Es un ser humano altamente social, puesto en confinamiento en su casa por las circunstancias de su aprendizaje como blogger bootstrapper (sin recursos).

Ábrete hacia el exterior.

No des por hecho el apoyo de tu pareja

Muchos bloggers no cuentan con el apoyo incondicional de su pareja.

Blogger.

¿Qué tipo de oficio es este?

No es culpa de tu pareja.

Es culpa de nuestra educación.

Nos han educado para ser carne de multinacionales.

Obedecer y seguir instrucciones.

Para hacer las empresas más productivas.

A cambio de nuestra servidumbre, recibimos un sueldo.

Esto es el trato.

O mejor dicho, esto era el trato.

Porque hoy se ha roto.

La seguridad en el empleo por cuenta ajena se ha extinguido para siempre.

Necesitas una familia digital

Esta vez, esta familia no será de sangre ni política.

No.

Necesitas acercarte a otros bloggers.

Establecer lazos con tus  parecidos.

Tomar cafés virtuales.

Relacionarte con ellos.

Aprender de las experiencias de otros, en tu misma situación.

Empezar a apoyaros mutuamente.

En la promoción de vuestros posts o en escribir como autor invitado.

Desarrollar alianzas estratégicas comerciales con los que te caen mejor.

En fin, necesitas pertenecer a un algo más grande.

Entrar en el matrix y tomarte la píldora roja para darte cuenta de que NO estás solo compartiendo este sueño y luchando seriamente, día tras día para hacer de tu sueño una realidad.

Y la verdad es que la tecnología permite hoy en día a las personas conectar entre sí.

Dar la cara en público fomenta el hacer

La energía que emane de un grupo hiper positivo de alumnos puede ayudar a hacer avanzar otros alumnos.

La fuerza del grupo les anima a avanzar y les hace dar la cara.

Se enrollan o se pican a veces.

Se ayudan.

Y celebran juntos las pequeñas victorias.

Todo esto es muy positivo de cara a la consecución de tus propios objetivos.

El secreto está en la continuidad del training. Para aprender con flexibilidad, necesitas un entorno para crecer los 365 días del año.

Es mi contribución para romper con esta soledad e ir creciendo más rápido en tu praxis bloguera.

Un artículo escrito por Franck Scipion