¿De quién es “hijo” el éxito? Hay quienes se empeñan en endilgar (sí o sí) la paternidad de la “criatura” al talento. Y puede que el talento sea “progenitor” en innumerables ocasiones del éxito, pero no lo es siempre.

El escurridizo y anhelado éxito encuentra a veces en el talento la horma de su zapato, pero en otras ocasiones prefiere colgarse el brazo de cualidades que poco o nada tienen de talentosas. Estas que disecciona a continuación Inc. son sólo algunas de ellas:

1. Trabajar duro
El trabajo duro es algo que ni se enseña ni se aprende. Simplemente es algo que hay que estar dispuesto a hacer y quienes se dejan la piel en el trabajo tienen definitivamente más posibilidades de triunfar que quienes prefieren dejarse llevar por la tentadora pereza.

2. Conocer los recursos a nuestro alcance
Muchas personas se precipitan a la hora de pedir ayuda a los demás (y de paso importunarlos) sin saber que tienen a su alcance los recursos necesarios para solventar el problema que tienen entre manos. Ni que decir tiene que estas personas lo tienen más complicado para saborear las mieles del éxito.

3. Comunicarse abiertamente con los demás
Quien es honesto y proactivo en su manera de comunicarse no deja interrogantes en el tintero y se gana la confianza de cuantos hay a su alrededor.

4. Tener siempre ganas de hacer cosas nuevas (y difíciles)
Toparse de bruces con un proyecto complicado y no descartarlo simple y únicamente por temor a hincar el diente a su dificultad es una cualidad admirable y directamente emparentada con el éxito.

5. Intentar ver el lado bueno de las cosas
Ser optimista no quiere decir tener permanentemente una sonrisa (falsa) dibujada en el rostro sino más bien buscar el lado positivo a las cosas, lo cual puede ser tremendamente beneficioso. Al fin y al cabo, si ponemos sólo el acento en lo negativo, perdemos inevitablemente oportunidades.

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6. Ser entusiasta
El entusiasmo es el siguiente peldaño en la escalera del optimismo. ¿Lo mejor de las personas entusiastas? Que son capaces de contagiar su entusiasmo a los demás y con más personas comprometidas en un proyecto, éste tiene muchas más posibilidades de llegar a buen puerto.

7. Ser de mente abierta
Para tener éxito, hay que dejar inevitablemente el ego en la puerta y estar dispuesto a abrazar las ideas ajenas.

8. Priorizar la eficiencia
Vivimos en una era absolutamente frenética en la que velocidad parece ser la clave de todo, pero si esa velocidad no está aderezada con algo de calidad, caerá ineludiblemente en saco roto.

9. Tener hambre de conocimiento
Puede sonar a cliché, pero tener permanentemente hambre de conocimiento es clave en el camino hacia el éxito.

10. Estar bien equipado (y preparado para todo)
Estar preparado para cazar al vuelo todas y cada una de las oportunidades que salen a nuestro paso es vital para echar el lazo al éxito.

11. Ser una persona organizada
La capacidad de organización es probablemente una de las cualidades más infravaloradas y, sin embargo, es tremendamente útil para moverse hacia adelante.

12. Colaborar con los demás
Ser capaz de trabajar en equipo es imprescindible para conquistar el éxito, que rara vez da la cara en solitario.

13. Desafiar expectativas
Que algo lleve haciéndose de una determinada manera desde el principio de los tiempos no es razón (suficiente) para ponerlo en duda.

14. Aceptar las críticas de tipo constructivo
Las críticas constructivas nos ayudan a pulir defectos y nos acercan mucho más al éxito.

15. Ser puntual
La puntualidad (tan ultrajada por estos lares) nos proporciona una pequeña ventaja sobre el resto y nos ayuda a anticiparnos a posibles problemas.

Un artículo publicado en Marketing Directo