Si no quiere matar su creatividad, huya de estas 5 preguntas

Las preguntas son un a menudo un fenomenal acicate para la imaginación y procuran asimismo alimento a la creatividad. Sin embargo, y pese a que hay decenas de cuestiones capaces de liberar a las ideas de sus cárceles, hay también preguntas que obran el efecto contrario.

Enfrentados a las cuestiones equivocadas, tendemos a minar nuestra propia confianza y hacer que nuestros esfuerzos creativos viren en la dirección equivocada. Hay múltiplespreguntas capaces de “asesinar” la creatividad que hay guarecida en nuestras entrañas, pero estas que propone a continuación Fast Company son probablemente las más letales:

1. ¿Soy creativo?

Uno de los grandes mitos que la creatividad tiene enredadas como una hidra en torno al pescuezo es aquel que contempla esta cualidad como un don con el que se nace o no se nace.

Pese a que hay personas que están más predispuestas que otras a dejar volar su imaginación, lo cierto es que la creatividad no es don inamovible sino un músculo cuyo rendimiento está a expensas del entrenamiento.

Por eso, atrevernos a cuestionar nuestra propia creatividad es lo mejor que podemos hacer para estrangular las ideas que luchan por abrirse paso en nuestro cabeza y que en realidad sólo necesitan unos cuantos ejercicios para zafarse del entumecimiento y sacar músculo.

2. ¿Dónde encontraré una idea original?

Esta pregunta es errónea y tremendamente perniciosa porque parte de la base de que para generar nuevas ideas debemos hacer tábula rasa y partir completamente de cero. Craso error porque las ideas se inspiran a menudo en fragmentos de cosas que ya existen (y probablemente desde hace mucho tiempo) en el mundo.

La creatividad nace del vientre de las conexiones y las combinaciones de ideas preexistentes y es perfectamente aceptable (y también deseable) tomar prestados elementos de otras creaciones para dar forma a los proyectos creativos que tenemos entre manos.

Pese a lo que creen algunos, las grandes ideas no nacen de la nada. Su simiente está en viejas ideas que, convenientemente abonadas con otras ideas (también preexistentes), dan lugar a algo nuevo.

3. ¿Cuándo encontraré tiempo para crear?

Lo que convierte en verdaderamente improductiva esta pregunta es la palabra “encontrar”. Para dar alas a nuestra creatividad no debemos buscar tiempo adicional para sino redistribuir adecuadamente el tiempo que ya tenemos.

A la hora de hincar el diente a la creatividad no debemos preocuparnos tanto de la manera de hallar tiempo como de la falta de foco. Para crear debemos enfocar nuestra atención durante periodos más o menos prolongados de tiempo y dar puntapiés a las miles de distracciones e interrupciones que salen a nuestro paso.

4. ¿Cómo puedo engendrar una gran idea?

Cuando se disponen a clavar sus garras en la creatividad, algunos se empeñan en ponerse metas extraordinariamente elevadas y lograr cosas (a todas luces ambiciosas) como ganar una fortuna, cambiar el mundo o ganarse el respeto de miles de personas.

Y está bien ser ambiciosos, pero siempre y cuando el resultado del proyecto que tenemos entre manos no termine por obnubilar (hasta emborronar) nuestro trabajo.

Es imposible saber qué derroteros acabarán tomando nuestras ideas (si tendrán éxito o no), pero lo importante en la creatividad no es tanto la meta como el camino.

5. ¿Por dónde empiezo?

Los comienzos traen de cabeza (quizás con razón) a quienes se aproximan a la creatividad. Por eso, lo mejor es no obsesionarse con dar con el inicio perfecto sino simplemente empezar (por donde sea).

Si buscamos con denuedo rayano en la ofuscación el comienzo perfecto, nuestra creatividad acabará obstruyéndose y no llegando a ninguna parte.

Los mejor en los prolegómenos creativos es no preocuparse en exceso por la calidad (ya habrá tiempo para pulirla) y simplemente continuar.

Vía: Marketing Directo

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