Lo que piensas determina lo que sientes y esos sentimientos te llevan a realizar determinadas acciones, las que te conducirán a obtener unos resultados u otros. Tus pensamientos, tus emociones y tus acciones te ayudarán, o no, a tener una actitud emprendedora de éxito. Tú decides.

¿Y tú cómo te ves en el desarrollo de tu negocio? ¿Sufres, te sientes mal, o por el contrario, eres feliz, disfrutas con lo que haces?

El desarrollar o tener una correcta actitud emprendedora tendrá mucho que ver con el éxito de tu negocio y del cómo tú te sientes ante los retos y desafíos que tu negocio te pondrá en bandeja cada día. El cómo tú los afrontes hará más o menos sencilla tu jornada y los resultados que obtengas.

Crear tu propio negocio no es fácil, eso ya lo sabías cuando la idea empezó a rondar tu cabeza, pero sí posible. Emprender exige el que quieras tomar el timón de tu vida y dirigirla hacia el lugar correcto, por aquel que te haga sentir bien, en plenitud y sabiendo que haces lo que tú quieres hacer y lo que es conveniente y perfecto para tu existencia.

Muchas personas entran en el mundo del emprendimiento como única opción para desarrollar su carrera profesional porque se han quedado sin empleo o no encuentran trabajo. Aquí se encuentran muchos emprendedores seniors y jóvenes que ven como alternativa al empleo el montar su propio negocio. Otras, en cambio, lo hacen porque quieren dar un paso más y convertirse en patronas de su vida.

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En ambos casos, la buena actitud emprendedora, ha de ser la de hacer aquello que siempre les ha gustado, la de aportar y compartir sus conocimientos, su saber hacer, y su experiencia, y la de contribuir a que otros tengan un vida mejor.

¿Es esta tu actitud emprendedora? ¿Siente que esto es así para ti? ¿O por el contrario sufres o padeces esta situación?

Aquí te comparto un vídeo que probablemente no te deje indiferente. Está cargado de humor negro pero es real para algunos emprendedores, no como sucede al final, pero si es un padecer continuo…

Como te decía al principio, tú decides lo que haces con tu vida, y por supuesto con la decisión de tener tu propio negocio. Tú puedes optar por sufrir, por padecer o incluso avergonzarte, como lo que piensan los del vídeo.

O también pensar que has tomado la mejor decisión, la de hacer aquello que te gusta, la que te hace vibrar cada mañana en una sintonía armónica y placentera que llena tu vida, la de ilusionarte con lo que haces, la saberte útil para otras personas, la de contribuir a que otras personas tenga una vida mejor.

Decidas lo que decidas, esa será tu propia actitud emprendedora, tu propia postura frente a tener éxito con tu negocio, o no. Tú decides si quieres sufrir o disfrutar del apasionante paseo de emprender lleno de aventuras y desventuras.

¿Cuál es tu actitud emprendedora? ¿Estás preparado o preparada para dar el siguiente paso? ¿Quieres tener éxito en tu negocio? Me encantará que lo compartas conmigo…

Un artículo escrito por Lola García Gomez