Llevamos años oyendo hablar de transformación digital, pero es una realidad que aún no han asimilado todas las empresas. Los hábitos de consumo han cambiado y las compañías que se han transformado utilizan una estrategia de comunicación bidireccional en la que el consumidor es el gran protagonista.

La tecnología ha ayudado a dar este salto. Por un lado, ofreciendo a los consumidores experiencia de usuario únicas y, por otro, facilitando herramientas a las empresas para optimizar sus resultados.

Pero si hay una tecnología que ha permitido avanzar en la transformación digital a pasos agigantados durante los últimos años ha sido la de la localización. El control de ésta tiene un valor incalculable y, sin embargo, hay muchas empresas que no han conseguido adaptarse a este nuevo escenario. ¿Por qué?

Muchos negocios no cuentan con los recursos suficientes para desarrollar esta tecnología pero otros, simplemente, siguen siendo partidarios de usar el papel y el lápiz antes que el ordenador. Empresas que sobreviven sin adaptarse al ecosistema digital y que, inevitablemente, están destinadas a marchitarse e incluso morir con el paso de los años.

Servicio eficiente, cliente satisfecho

La digitalización de la economía es un proceso imparable y, en este contexto, la geolocalización no sólo aporta valor, sino que además tiene una capacidad de influencia inmensa. Imaginemos, por ejemplo, que se acaban las franjas horarias en la entrega de paquetes. En el sector de los envíos, transporte o food delivery bastaría simplemente con geolocalizar al repartidor y al cliente para acabar con las esperas. Esto proporcionaría un servicio más eficiente y un cliente más satisfecho.

Los mapas también comienzan a tomar protagonismo en el mundo de los negocios. Gracias al estudio de mapas de calor en tiendas, se pueden conseguir datos de gran valor como, por ejemplo, qué zonas del comercio son las más visitadas por los consumidores o en qué parte de la tienda pasan más tiempo. Mediante el análisis de esta información se pueden hacer cambios que mejoren el funcionamiento del establecimiento y, por lo tanto, las ventas.

Apoyarse, pues, en herramientas de geomarketing para adquirir datos relevantes de los consumidores, hace más fácil la toma de decisiones de negocio. Y está claro que el análisis de la competencia y el target geográfico son imprescindibles a día de hoy para planear una estrategia de mercado 2.0. 

Un artículo publicado en Marketing Directo