Saber contratar es un arte y también una obligación para toda empresa. Sin una sólida política de recursos humanos tu pyme perderá tiempo y dinero. Estas son tres razones por las que la tuya no funciona pero tú crees que sí.

Una empresa podrá llegar tan lejos como la lleve su capital humano y si hay deficiencias en su elección es muy fácil que el único sitio al que se dirija sea al fracaso y la desaparición en el peor de los casos.  Aunque puede parecer una afirmación demasiado dramática, la realidad es que las compañías las forman las personas y una buena estrategia de contratación servirá para atraer el tipo de trabajador que necesita una pyme para crecer y para crear la cultura corporativa adecuada.

Por el contrario, una política de recursos humanos y contratación deficiente llenará la empresa de personas que o bien no están capacitadas, que no son capaces de lograr los objetivos que se les proponen o que simplemente no disponen de la actitud adecuada. Al final, todo esto se traduce en dinero y oportunidades perdidas.

Estos son los tres errores más habituales que están matando tu cultura empresarial y todos dependen de ti:

La primera impresión no es positiva

Dentro de la mentalidad empresarial española todavía predomina la creencia de que es el empleado quien debe convencer a la empresa y no al revés. Sin embargo esto es precisamente lo que ocurre cuando buscas atraer al mejor talento, aquel que puede elegir con quien y como trabajar o al que por lo menos no le faltarán propuestas laborales.

En estos casos tu trayectoria hablará por ti, pero también tu actitud y tu impresión. Y es que aquí el candidato deja de ser tal para convertirse en una suerte de consumidor al que quieres convencer. El primer paso es, lógicamente, conseguir que se reúna contigo y una vez lo logres, deberás mostrarle que estás realmente interesado, seducirle como harías con un inversor.

No tienes claro lo que buscas

La química es importante, pero no debe ser el principal motivo para contratar a un empleado. Una cosa es que una persona ‘te de buena espina’ y otra muy diferente que sea la que necesitas. No puedes contratar a alguien sólo porque te parezca que encaja en el puesto, debes saber si encaja o no, si es lo que buscas y reúne las habilidades que necesita tu negocio.

De otra forma es muy probable que estés perdiendo tu tiempo (y dinero) y que también le hagas perder el tiempo a la persona que estás contratando. Sí, puede que aciertes, pero lo normal será que no lo hagas.

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Para evitar este error es necesario contar con un sólido proceso de contratación con una serie de habilidades técnicas y de competencias que quieres en cada puesto. En otras palabras, debes tener muy claro cómo es el empleado 10 de tu empresa y acercarte lo máximo posible en cada nueva incorporación.

Un proceso de selección mediocreo te servirá para quedarte como estás en el mejor de los casos, pero en el peor puede suponer una sangría económica. Si no contratas al personal adecuado puedes terminar con una plantilla que no se ajusta a las necesidades de la empresa o que simplemente no da la talla y esto se traduce en dinero.

Si todavía no lo tienes claro, perderás dinero porque:

  • Dejarás pasar infinidad de oportunidades de negocio por no tener un equipo capaz de verlas o de gestionarlas.
  • Perderás tiempo porque tendrás que estar constantemente buscando nuevo empleados, ya que los que contratas no dan la talla.
  • La moral de tu empresa se verá afectada si contratas a un empleado que no rinde y además lo mantienes en plantilla.

Y lo peor de todo, es posible que también pierdas varios clientes por el camino. Al final los clientes no son tontos y son los primeros en darse cuenta si el servicio que reciben es o no el adecuado a lo que pagan.

Y ahora que ya lo tienes más claro ¿Crees que compensa apostar por un servicio profesional de contratación?

Un artículo publicado en Gestión Pyme