Consejos a tener en cuenta por los ex asalariados cuando abren un nuevo negocio como autónomos

Uno de cada tres trabajadores por cuenta propia que se da de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) lo hace después de haber estado cotizando en el Régimen General de la Seguridad Social .Después de haber estado trabajando para otros, el hacerlo para uno mismo puede resultar un desafío, al decir de varios expertos consultados por este diario.

En realidad, lo que hacen muchos profesionales, “que ven posibilidades de ser sus propios jefes y de desarrollar una carrera independiente con éxito, es comenzar a hacerlo mientras están aún trabajando por cuenta ajena”, explicó Ivette Gallego, consultora de la patronal catalana Cecot. “Así, minimizan el vértigo psicológico que siempre produce el aparente abismo que existe entre depender de una empresa, sea esta lo grande que sea, y hacerlo de uno mismo”, señaló esta consultora en Emprendimiento y Crecimiento Empresarial.

De ese modo también se va probando la viabilidad del proyecto profesional y puliendo los matices del día a día. Por su parte, el CEO de Liderazgo Imperfecto, Jordi Alemany, aconseja superar cuanto antes la fase de negación. “Antes, nos chutábamos una dosis de formación de algo más de una década y media, y con eso tirábamos 35 años de vida laboral; a menudo en la misma empresa. Pero eso se acabó, y hoy ni existe la seguridad de que lo aprendido en la universidad vaya a servir más allá del primer empleo, o será necesario reciclarse; ni siquiera si vamos a estar 37, 40, 42 años o toda la vida trabajando”, comentó este formador, coautor del libro La Carrera Infinita.

 Los autónomos deben identificar primero el valor añadido de su negocio

Ambos expertos consultados recomiendan como algo esencial disponer de un planteamiento profesional claro y unas previsiones financieras realistas, primero para reducir la ansiedad que puede ocasionar ese paso de asalariado a autónomo, y segundo para hacerse con las riendas de un futuro laboral en el que no sea preciso echar la vista atrás para recordar lo bien que se vivía cobrando sí o sí a fin de mes. “Es imprescindible identificar claramente tu plan de carrera: determinar qué tipo de problemas resuelves; qué haces mejor que nadie, o al menos por encima de la media”, continuó Jordi Alemany. Porque sin un rumbo claro, como dice la gente de mar, nunca hay viento favorable.

Además, debe informarse de los trámites que debe realizar para darse de alta como autónomos y los que durante toda su nueva vida laboral se ven obligados a realizar con las administraciones públicas, como la presentación de impuestos o la solicitud de prestaciones y bonificaciones. Aunque esto último es algo que Ivette Gallego sólo recomienda “a quien tenga unos conocimientos mínimos y crea que puede hacerse responsable de su gestión, porque de lo contrario es preferible delegar estas funciones en una gestoría, asesoría o, incluso, en un despacho de abogados, y quitarse ese peso de encima”. La ventaja de estos asesores es que, al ser su especialidad, están siempre a la última. De hecho, como ya contó este diario en su día, todavía hay muchos trabajadores por cuenta propia que no están empleando esta subcontratación, debido al simple desconocimiento de su existencia.

Lo siguiente es echar mano de lo que Jordi Alemany denomina “tu red de multiplicadores”. Y que no son sino aquellas personas que te han conocido profesionalmente hablando y saben que vales para lo que te has propuesto hacer. Estos han de cumplir tres criterios, según el experto: “Haberte ganado una cierta credibilidad y solvencia delante de ellos; ser capaces de generarte oportunidades de trabajo si deciden ayudarte; y, por último, precisamente desear que tengas éxito, que te vaya bien. Que, si montas un concesionario de vehículos industriales, una empresa de selección de personal o una agencia de viajes exóticos sean los que van a decirle a quien les pregunte “tengo a la persona adecuada” mientras piensan en ti”.

Se necesita constancia para mantener el negocio a flote

Pero ni siquiera eso es suficiente. “Hace falta además constancia y perseverancia; ojo, no entusiasmo, que eso te lo da el tener ese plan o proyecto mencionado, sino ser metódico, regular y recurrente a la hora de poner en práctica el concepto de negocio, y seguir intentándolo, aunque las cosas salgan al revés de lo esperado y los resultados tarden en llegar”, indicó el experto. También la consultora de Cecot insiste en ambos factores, “eso sí, estableciendo un horario laboral, para no acabar trabajando más que los asalariados”.

Para el CEO de Liderazgo Imperfecto existen además dos factores clave para triunfar como autónomo, que él denominó el cociente de adaptabilidad y la inversión inversa. “El primero se basa en ese reparto 60, 30, 10, en el que la primera cifra representa el tiempo que debes dedicar a construir una oferta profesional sólida; la segunda el empleado en solicitar la ayuda de esos multiplicadores mencionados; y la tercera, la constancia en la entrega al negocio. El cociente de adaptabilidad es la capacidad no sólo de amoldarte al nuevo desempeño profesional, sino a las nuevas habilidades que precisa y estar así por encima del resto”.

En tanto que el segundo de los factores clave, mencionados por Alemany, es hacer aquello que recomiendan grandes gurús como el multimillonario Warren Buffet. Esto es, “no pensar en qué debo hacer para tener éxito, si pongo en marcha tal o cual negocio, sino justamente lo contrario: qué debería hacer para no tenerlo y evitar precisamente caer en esos errores”.

Después está la casuística. Obviamente, es más sencillo reinventarse si se dispone de un cierto colchón financiero y no se ha de pagar una hipoteca al día siguiente. O si la pareja puede hacerse cargo de las facturas por un tiempo. La familia a cargo uno y lo numerosa que sea esta también lastra a la hora de emprender por cuenta propia. “Y no debe olvidarse que tampoco vale todo el mundo para trabajar por cuenta propia”, concluye Ivette Gallego. “O que es necesario ser realista, y estar muy pendiente de si el negocio es negocio o apenas un autoempleo que está condenado al fracaso, porque no acaba de ser rentable”, señaló Jordi Alemany: “El viejo pierdo un céntimo por escoba; pero como vendo muchas…”.

Jaime Rodríguez

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