Los unicornios se están quedando atrapados sin poder salir a bolsa

Hay una oleada de startups con valoraciones infladas tras la pandemia que andan atrapadas en el limbo en estos momentos.

Estas se han visto acorraladas por un colapso de la financiación en la fase de crecimiento y la incertidumbre de un mercado bursátil en el que recientes debutantes como Klaviyo e Instacart han registrado caídas de dos dígitos en el precio de sus acciones a fecha de 21 de noviembre.

Y lo que es más importante, se están viendo frenadas por los mismos inversores que les asignaron valoraciones infladas durante una burbuja increíblemente larga impulsada por el capital barato y una sensación generalizada de que había que estar en la pomada.

Según el informe del tercer trimestre de PitchBook sobre el mercado de las empresas que empiezan a cotizar en bolsa, los inversores de fases tardías quieren esperar a que las empresas de su cartera «crezcan en sus valoraciones» en lugar de sacarlas al parqué y arriesgarse a registrar una pérdida considerable de valoración en el proceso.

La idea es mantenerlas al margen del mercado bursátil hasta que los ingresos crezcan y la empresa alcance de nuevo la elevada valoración que recibieron en su día por parte de estos mismos fondos.

Pero el crecimiento de los ingresos en la mayoría de las startups también se ha ralentizado, lo que significa que las valoraciones tardarán aún en subir. Algunas subidas, de hecho, puede que nunca lleguen a materializarse, según el autor del informe y analista de PitchBook, James Ulan.

Por ejemplo, la fintech Klarna ha visto cómo su valoración se desplomaba hasta los 6.700 millones de dólares tras haber alcanzado los 45.600 millones un año antes.

«Tienes que prometer la luna, de lo contrario la valoración cae todavía más», cuenta Ulan de las rondas de última etapa de Klarna. «Y resulta que no se puede crecer tan rápido durante tanto tiempo».

Hussein Kanji, del fondo Hoxton Ventures, cuenta a Business Insider que los días en los que los ingresos crecían entre un 80% y un 100% año tras año han pasado a la historia.

«Una buena empresa de software empresarial crece un 40% en las condiciones actuales de mercado; un 50% ya sería excepcional, dice Kanju. «La mayoría apuntan en realidad a un crecimiento del 20% o el 30%».

Por ahora, las startups pueden mantener sus valoraciones mientras tengan dinero en el banco, pero esto en algún momento acabará, con lo que llegará el momento en que necesiten acudir a los fondos en busca de financiación.

La mayoría de los unicornios tienen liquidez para un par de años, según un informe del tercer trimestre de Morgan Stanley. Por otra parte, el deseo de aferrarse a las valoraciones heredadas de la burbuja pospandémica ha dado lugar a operaciones ocultas y no anunciadas en las que las valoraciones suelen ser planas o a la baja, cuenta Ulan, de PitchBook.

Según Kanji, de Hoxton, una forma de evitar los recortes es estructurar las operaciones. Se pueden añadir varias condiciones a los acuerdos de financiación que permitan a las startups acceder a nuevos fondos y mantener grandes valoraciones, pero que protejan a los inversores si la empresa se tambalea. Esto, sin embargo, perjudica a los primeros inversores porque la estructura puede «comerse los beneficios económicos» cuando se produce una salida.

Pero estas estructursa no se mantienen cuando una empresa sale a bolsa, lo que podría empujar a algunas a buscar fusiones y adquisiciones antes de salir a bolsa. Sin embargo, según Kanji, no tiene sentido que las grandes empresas tecnológicas absorban startups no rentables cuando su propio crecimiento también se ha ralentizado.

«Así que tenemos un montón de unicornios que no van a ninguna parte: no van a ser adquiridos y no van a salir a bolsa», cuenta Kamil Mieczakowski, socio del fondo de software Notion.

«Tal vez no deberían haber alcanzado nunca el estatus de unicornio, ¿verdad?».

Los inversores tienden a evaluar si una empresa está preparada para salir a bolsa según la regla del 40, que dice que una sociedad puede salir al parqué perdiendo dinero y, aun así, resultar interesante si sus ingresos y su ebit ha crecido en el último año por encima del 40%.

El informe de Morgan Stanley señala que solo unas 150 empresas de las 1.200 startups catalogadas como unicornios «cumplen realmente la regla del 40 que sería vista con buenos ojos por los mercados públicos».

Los fondos que mantienen su posición a las tasas de crecimiento actuales podrían aguantar al menos cinco años más dentro de un ciclo típico de inversión de 10 años que podría haber cumplido ya tres.

«Deberían trazar una línea en la arena y decir: ‘Nos desharemos de esto’ o ‘Nos olvidaremos de esto y cerraremos ese capítulo. Las venderemos a un precio inferior del que dimos en su día y seguiremos adelante’. Pero es muy difícil, emocionalmente, hacer eso».

De hecho, algunos inversores lo que buscan es reducir pérdidas después de haber duplicado sus inversiones en los dos últimos años. En este sentido, las quiebras «están haciendo mella» en las empresas que no pueden conseguir fondos y que al mismo tiempo están perdiendo el apoyo de los inversores, afirma Fabian Heilemann, consejero delegado del fondo Aenu.

Graphcore, promocionada como rival de Nvidia en chips de inteligencia artificial, es una de esas empresas que se rumorea que está en venta después de que Sequoia cancelara su participación el año pasado.

Kanji añade: «Esta es una lección para mucha gente: si se abre la puerta de la salida a bolsa, crúcela».

David Vázquez

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