España presume de tener talento, infraestructura y un marco legal que mejora. Sin embargo, el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2024-2025 vuelve a recordar que este país tropieza en la misma piedra: el miedo a emprender y las trabas que encaran quienes deciden lanzarse como autónomos.
“En España, el perro no ladró”, afirmó Nuria Calvo, directora técnica del proyecto GEM España, durante la presentación de su edición 2024-2025 en la Fundación Rafael del Pino.
Parafraseando a Sherlock Holmes, que describió así un fenómeno que no llama la atención, pero que, a su juicio, puede ser una señal de alarma: la actividad emprendedora reciente crece (7,2% de la población adulta lidera iniciativas jóvenes), pero la intención de emprender se estanca en un modesto 11,2%, igual que hace un año.
Y no es el único dato reseñable. Puesto que, aunque muchos jóvenes tienen la idea de iniciar un negocio, España también es el país que peor valora su entorno emprendedor entre los 51 analizados.
El miedo al fracaso sigue pesando, pese a que hay mayor ambición emprendedora
Apenas uno de cada seis españoles que ve oportunidades y no teme fracasar se decide a dar el paso. La brecha entre querer emprender y hacerlo se agranda porque persiste una aversión cultural al riesgo. “El problema no es que falte talento, que lo tenemos, sino la convicción de que emprender merece la pena y es posible sin miedo a equivocarse”, señaló Calvo.
Sin embargo, aunque las últimas grandes crisis económicas dispararon la intención de emprender, “durante el año 2024 la motivación de poner en marcha un negocio para conseguir un empleo se reduce significativamente. Y otras razones más ambiciosas cobran importancia entre los emprendedores a cargo de las iniciativas más recientes”.
Según el GEM, cuatro de cada diez nuevos emprendedores lo hacen para “marcar una diferencia en el mundo y crear riqueza”. La antigua percepción de que en España emprender es “el plan B, cuando falla el empleo por cuenta ajena”, ha cambiado. En nustro país, por tanto, no faltan las oportunidades ni los emprendedores, pero sí el entorno.
Burocracia, financiación y educación: asignaturas pendientes del emprendimiento
La burocracia sigue siendo un quebradero de cabeza para los emprendedores. Aunque la Ley de Startups y algunos incentivos públicos han suavizado el camino para las empresas emergentes, los autónomos y microemprendedores siguen topándose con un entramado normativo farragoso, duplicidades regulatorias y cargas fiscales que no siempre están coordinadas.
En este sentido, Nuria Calvo recalcó que “se ha trabajado mucho en aprobar incentivos, pero menos en mapear y desregular. Desregular es más difícil, pero es lo que piden los emprendedores: que les dejen hacer si ven oportunidades”. Para muchos autónomos, el problema no es la falta de programas, sino la incompatibilidad entre ellos y el exceso de trámites.
A la hora de arrancar un negocio, el dinero es otro obstáculo para los autónomos. El informe GEM muestra que más de la mitad de las iniciativas recientes se financian con menos de 20.000 euros, y en el caso de las lideradas por mujeres, más de la mitad no llega ni a los 10.000 euros de capital inicial. La dependencia de recursos propios sigue siendo muy elevada y el acceso a inversores o préstamos adecuados es todavía insuficiente.
El principal capital de arranque sigue siendo el patrimonio del propio emprendedor
Para Calvo, “el principal capital de arranque sigue siendo el patrimonio del propio emprendedor. Si no alcanza, recurrir a otras fuentes de financiación sigue siendo complicado, sobre todo para las mujeres y proyectos más pequeños”.
Los autónomos, en particular, tienen dificultades para acceder a préstamos, capital riesgo o ayudas públicas debido a los requisitos estrictos y la falta de información. Esta dependencia del capital propio restringe su crecimiento y explica, según los expertos del GEM, la tendencia hacia iniciativas de baja inversión, como las del sector servicios al consumidor, que representan una de cada dos iniciativas emprendedoras en 2024.
Uno de los grandes agujeros detrás de esta debilidad estructural es la escasa formación emprendedora en etapas escolares. El panel de expertos del GEM puntúa con apenas 2,6 sobre 10 la educación emprendedora en la escuela, aunque sube algo (5,2) en la etapa postescolar.
De hecho, sólo uno de cada ocho universitarios está pensando en emprender en los próximos tres años, según este estudio.
“El reto es cultivar una cultura de emprendimiento desde la base: enseñar a ver oportunidades, asumir riesgos de forma inteligente y saber transformar una idea en negocio real”, insisten en el GEM
Nuevos perfiles de emprendimiento
Una de las novedades destacadas en el estudio de este año es la irrupción de la inteligencia artificial (IA). Uno de cada dos emprendedores recientes confía en que la IA mejorará su productividad y personalización de productos, aunque la adopción real todavía está verde y surgen dudas sobre costes, seguridad y dilemas éticos.
Otra de las tendencias que detecta el GEM es que cada vez se emprende más tarde. Siete de cada diez nuevos emprendedores tienen más de 35 años y cuatro de cada diez, más de 45. Emprender con más edad aporta experiencia, pero limita la vida útil de los negocios si estos no sobreviven a sus fundadores. De hecho, el ciclo de vida del emprendedor individual se está acortando.
Paradójicamente, las personas que emprenden en el entorno rural lo hacen en edades más tempranas que las que inician su actividad en el entorno urbano.
Aunque tras la pandemia las mujeres igualaron a los hombres en tasas de emprendimiento, los datos de 2024 muestran que ellos vuelven a aventajarlas ligeramente. Eso sí, las emprendedoras destacan en la innovación de producto y proceso, aunque tienden a emplear menos capital, contratar a menos empleados y exportar menos.
En paralelo, el informe pone en valor el papel de los extranjeros y del entorno rural: los residentes extranjeros están impulsando la tasa de nuevos negocios –uno de cada siete está montando un proyecto– y emprenden a edades más tempranas que los españoles, aunque sus iniciativas tienen una vida más corta.
El futuro se construye emprendiendo
En definitiva, el emprendimiento avanza en España aunque tropieza con algunos obstáculos estructurales. El GEM señala que sin reforzar la formación, simplificar la burocracia y abrir de verdad el acceso a la financiación, seguiremos siendo uno de los países con menos confianza para emprender.
El mensaje final de Nuria Calvo fue directo: “Tenemos talento, tenemos datos, tenemos infraestructuras pero falta convencernos de que el futuro se construye emprendiendo, sin miedo a fracasar”
